Precedente devastador

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 20, 2010

 

La decisión de Osvaldo Andrade de facilitar la derrota de la Concertación en la discusión del aumento salarial para el sector público lo inhabilita como líder en su colectividad y alimenta dudas sobre la capacidad del conglomerado opositor para alcanzar acuerdos que sean respetados por sus partidos.

 

La explicación que dio el timonel socialista para no apoyar la oposición del PS y la Concertación es inverosímil. Dijo que se abstuvo de votar -lo que permitió al gobierno ganar con los votos de la Alianza- porque se lo pidieron los sindicatos y las bases. Es extraño que esas bases no hayan comunicado su posición al resto de la bancada que rechazó el proyecto. Es más, el ex ministro debió haber comunicado esa información, porque los presidentes deben liderar y no irse por la libre. 

 

Es verdad que un timonel queda debilitado cuando es incapaz de hacer valer sus posturas en su gente. Pero cuando cambia su accionar en el Congreso sin avisar, queda incapacitado para exigir a sus pares que respeten futuros acuerdos.

 

Más que la conveniencia del reajuste a los empleados fiscales -cuestión debatible, pero que la oposición optó por rechazar para forzar a Hacienda a una mayor cifra-, la decisión de Andrade crea un conflicto en el socialismo. Si bien la independencia de posiciones es un derecho de todos, pertenecer a una colectividad -más cuando se está en puestos de elección popular- implica renunciar a esa independencia para actuar en conjunto. Cuando un partido es incapaz de votar como bloque, su fuerza se diluye. Obviamente, la disciplina partidista se produce en la medida de lo posible. Pero cuando el causante de la indisciplina es un líder de partido, se sienta un precedente devastador.

 

La decisión de Andrade crea problemas también para la Concertación. La crisis la gatilló el PS, cuando el principal candidato para mostrar indisciplina ha sido la DC. Precisamente porque el gobierno de Piñera quiere atraer a la DC a la Alianza, el socialismo debiera ser el principal interesado en asegurar la unidad. Ahora que el diputado ha abierto la puerta al comportamiento díscolo, el PS no tendrá autoridad para frenar acuerdos individuales de senadores DC con La Moneda. Después de todo, los legisladores siempre encontrarán un sindicato o base social que discrepe de las posturas de la Concertación.

 

Mucho más que la derrota concertacionista en esta cuestión puntual, el comportamiento de Andrade dejó sonriendo a La Moneda y puso un manto de duda a la capacidad de la oposición de actuar como un bloque disciplinado.