El desempleo y la delincuencia en las encuestas

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 20, 2010

 

Parece extraño, pero cuando disminuye la preocupación por el empleo, aumenta la preocupación por la delincuencia entre los chilenos.  Por eso, mientras más celebre el gobierno el rápido crecimiento económico y la generación de empleo, más debe prepararse para que la delincuencia se convierta en la principal preocupación de las personas. Inevitablemente, las críticas empezarán a arreciar contra un gobierno que convirtió la lucha contra la inseguridad en un tema favorito de campaña y prometió que a los delincuentes se les acabaría el recreo.

 

La explicación por esta relación aparentemente injustificada entre desempleo y delincuencia está en la forma en que se realizan las encuestas. Los sondeos preguntan por los temas a los que el gobierno debiera dedicar su atención. Como la gente es forzada a mencionar tres asuntos, inevitablemente la importancia de algunos temas aumenta o disminuye como resultado de la evolución de otras prioridades.

 

Por ejemplo, la encuesta CEP pregunta sobre 15 prioridades distintas (delincuencia, salud, educación, empleo, sueldos, pobreza, drogas, vivienda, inflación, corrupción, justicia, medio ambiente, infraestructura y transporte, derechos humanos, reformas al sistema binominal). De entre esas opciones, los encuestados escogen las tres que consideran más importantes.

 

En la última encuesta CEP (junio de 2010), la delincuencia ocupó el primer lugar entre las prioridades de la gente (la mencionó un 54% de los consultados). Salud (36%), educación (35%), empleo (31%) y sueldos completaban la lista de los principales problemas.  De ellos, sólo la delincuencia mostró un alza respecto de octubre de 2009.

 

Un análisis cuidadoso de los datos permite identificar una relación entre la baja en otros temas y el aumento de la delincuencia como tema de preocupación. En las 48 encuestas que ha realizado el CEP desde 1990, la percepción sobre el desempleo y la delincuencia se han movido de forma inversa.

 

Cuando aumenta el desempleo, disminuye la delincuencia (hay una correlación negativa de 0.48).  La preocupación por la delincuencia también aumenta cuando disminuye la preocupación por la pobreza y cuando disminuye la preocupación por las drogas. Pero cuando aumenta la importancia de los temas salud, educación o vivienda, también aumentan las menciones de delincuencia.

 

La mejor forma de entender por qué la gente se preocupa más de la delincuencia cuando también se está preocupando más de la educación o la salud, tiene que ver con la menor presencia de la preocupación por el empleo. Cuando aumenta el desempleo, las otras preocupaciones caen en importancia.

 

Esto no es un problema de prioridades de la gente, sino de diseño de las encuestas. Porque se preguntan por las tres principales prioridades, la forma en que evoluciona la mayoría de los temas responde a la percepción que tiene la gente respecto al tema central, el empleo.

 

La reciente disminución del desempleo probablemente va a producir un aumento en el número de personas que mencionan a la delincuencia como una de las principales tareas a las que debiera abocarse el gobierno. Cuando las próximas encuestas muestren un aumento en la preocupación ciudadana por la  delincuencia, además de apuntar a las insuficiencias en la política de seguridad ciudadana, habrá también que atribuir algo de responsabilidad a la disminución del desempleo. 

 

Pero esta peculiaridad estadística tiene indiscutibles implicaciones políticas. El aumento en la importancia de la delincuencia en las encuestas representará un dolor de cabeza para un gobierno que ya está al debe en el tema. La renuncia de Jorge Nazer y el nombramiento, un mes después, de Cristóbal Lira como director de Seguridad Pública serán conveniente munición para que la oposición critique al gobierno por hablar mucho y hacer menos en seguridad ciudadana.