El Halloween de la Concertación

Patricio Navia

La Tercera, octubre 30, 2010

 

Igual que para Halloween, la Concertación tiene que regalar dulces de verdad o someterse a las pitanzas de un electorado que puede llenar su canasta de golosinas en otras casas políticas. 

 

En vez de disfrazarse de La Llorona y lamentar errores pasados, la Concertación debe preparar una fiesta lo suficientemente atractiva para atraer a la mayoría. La gente no va a volver si la oposición sólo promete repetir las exitosas fiestas de antaño. El desafío es convencer a la gente que la mejor fiesta está por venir.

 

Durante los primeros años de la transición, la Alianza evocaba más temor que entusiasmo. La propuesta concertacionista, en cambio, convocaba a soñar positiva y colectivamente. El rápido crecimiento económico y la reducción de la pobreza hacían sentir que la alegría efectivamente llegó. Pero cuando la Alianza despejó dudas sobre su compromiso democrático, los chilenos tuvieron alternativas legítimas al escoger un presidente.

 

Si alguna vez, el retorno de la derecha al poder evocaba las imágenes de las violaciones a los derechos humanos, cuando bailó al ritmo de Thriller, de Michael Jackson, el candidato Piñera generó dudas sobre su talento al bailar, pero no sobre el fantasma de Pinochet.

 

El cónclave concertacionista en Reñaca es un paso en la dirección correcta. La redención siempre requiere de un arrepentimiento. Pero el camino al infierno está plagado de buenas intenciones. Además de reconocer errores, el bloque opositor debe enmendar rumbo. Con actitudes concretas, debe demostrar que oye a la gente, busca representarla y le abre espacios de participación.

 

Más aún, aunque sea un remedio difícil de tragar, la Concertación debe invitar a dialogar a los que se fueron. Es tentador pensar que el que se fue sin que lo echen, volverá sin que lo llamen. Pero a menos que la DC, PS, PPD y radicales convoquen a un nuevo y más incluyente redil, sumando a los que se fueron y a los que nunca estuvieron, la mayoría "prestada" de la Alianza se convertirá en mayoría en comodato. Después de todo, si Piñera hace las cosas bien y se apropia de las mejores banderas de la centroizquierda, la ex coalición  gobernante no ganará ofreciendo más de lo de antes.

 

Ahora que está ahí por primera vez, la Concertación tiene que acostumbrarse a lo difícil que es ser oposición. Pero es menos difícil aprender a ser oposición que volver al gobierno. En los 20 años de la Concertación, una buena parte de la derecha chilena parecía cómoda siendo oposición. Una tentación similar enfrenta hoy el sector más izquierdista. Después de todo, el sistema binominal es un seguro contra la derrota. Basta con obtener un tercio de los escaños para asegurar la mitad del Congreso. No es suficiente para alcanzar La Moneda, pero sí para convertirse en poder de veto.

 

El cónclave de Reñaca refleja la voluntad de volver al poder. Pero como ocurre en Halloween, a menos que haya dulces de verdad que ofrecer, no bastará con disfrazarse para satisfacer las demandas del público.