Síndrome post parto

Patricio Navia

La Tercera, Octubre 25, 2010

 

Tras la euforia producida por el rescate de los mineros, es inevitable el balde de agua fría de los complejos desafíos y errores no forzados del gobierno.

 

Cuando una madre da a luz, la alegría inicial por el nuevo miembro de la familia es seguida por la necesidad de enfrentar los nuevos desafíos y problemas que fueron olvidados en el embarazo. Después que se supo que estaban vivos, el rescate se asemejó a un embarazo. Tal vez esa metáfora llevó al ministro de Salud a vestirse como médico de cabecera del rescate, imagen que alimentó críticas por la excesiva mediatización. Pero con sus muchas más luces que sombras, el rescate es historia y el gobierno debe mirar hacia adelante.

 

Piñera deberá volver a la menos eufórica cotidianeidad de la política. En el gobierno se ha desatado la carrera presidencial antes de tiempo con dos contendientes. Como Joaquín Lavín es un reconocido militante UDI, Laurence Golborne, la estrella del momento, podría competirle o, incluso, ser la carta de RN.

 

Aunque es iluso ignorar la sucesión presidencial, parece contraproducente que La Moneda haya dado el vamos a la carrera a siete meses de haber llegado al poder. Ya es inevitable que los ministros sean identificados como lavinistas o laurencistas. Peor aún, cada gesto presidencial será interpretado como tomando partido en esta carrera.

 

Independientemente de cuánto lo nieguen los propios actores, la disputa Lavín-Golborne teñirá el quehacer del gobierno tanto como la carrera entre Alvear y Bachelet marcó los últimos tres años de la administración Lagos.

 

Desaparecido el campamento Esperanza, la atención pública volverá a la reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto. Precisamente, porque el rescate resultó tan exitoso, y porque no se escatimaron recursos para su feliz término, el gobierno será sometido ahora a un mayor escrutinio en sus tareas de reconstrucción. Habiendo dejado la vara tan alta con el rescate, la lentitud en la reconstrucción y el descontento de las víctimas será un dolor de cabeza constante para el gobierno. A diferencia de los 33 mineros atrapados, las víctimas del terremoto sí pueden tener contacto directo con la prensa.

 

Reconstrucción, educación,  mapuches y presupuesto configuran un panorama complejo en los próximos meses. La resaca pos celebración del rescate se asoma como un dolor de cabeza para un Presidente que pareció a ratos embriagado de euforia.