¿Y ahora quién rescata a la Concertación?

Patricio Navia

La Tercera, octubre 16, 2010

 

El feliz rescate de los mineros constituye un balde de agua fría para un sector de la Concertación que esperaba que el cuatrienio de Sebastián Piñera pasara rápido, con más pena que gloria. Pero para los que esperaban que la popularidad de Michelle Bachelet fuera el vehículo para volver a La Moneda, los acontecimientos recientes hacen más difícil que Piñera sea sólo un paréntesis irrelevante entre el primer y el segundo gobierno de Bachelet. Peor aún para los que ansiaban la próxima elección, el rescate de los mineros no será el único acontecimiento que altere el mapa electoral e influya en la evolución de las  preferencias políticas de los chilenos en los próximos años.

 

El rescate dejó a la Concertación sepultada al fondo de un foso de difícil escapatoria. Porque la vida continúa, los chilenos llegarán al 2013 con temores, sueños y desafíos distintos a los que tenían cuando Bachelet dejó La Moneda. Inevitablemente, ella cargará con las luces y sombras de su legado. Si el gobierno de Piñera es discreto, los chilenos mirarán con nostalgia al pasado. Pero si es exitoso, la opción del retorno a la época dorada concertacionista será menos atractiva.  

 

Afortunadamente, la Concertación también puede echar mano de un plan B. Los chilenos han dejado en claro en repetidas elecciones y en numerosas encuestas, que no quieren cambiar la hoja de ruta que ha permitido crecimiento y desarrollo. La victoria de Piñera se explica porque la Alianza ofreció avanzar con más rapidez y eficiencia que la Concertación -y nuevos rostros-, por el mismo sendero de la economía social de mercado.

 

Ahora que el rescate de los mineros ha materializado la promesa de eficiencia y buena gestión en un impecable y heroico rescate, la Concertación debería abocarse a construir una plataforma que mejore la oferta aliancista. Aunque tenga un pasado glorioso, la Concertación sólo volverá al poder si puede ofrecer un futuro mejor que el presente que hayan construido Piñera y la Alianza en el cuatrienio.  Es difícil dejar atrás los numerosos éxitos de sus cuatro gobiernos, pero la Concertación no volverá al poder por lo que hizo, sino porque será capaz de convencer a los chilenos de que puede ser mejor que la Alianza. 

 

Después del rescate, la vara está bien arriba. En vez de cruzar los dedos para que baje, la Concertación debiera prepararse a dar un salto que le permita superar el memorable desempeño del gobierno. Es difícil, pero si lo logra, la Concertación le hará un gran servicio a Chile y a la calidad de su democracia.

 

Equivocadamente, algunos en la Alianza ya vitorean el nombre de Laurence Golborne como candidato presidencial. Pero la popularidad del titular de Minería enseña otra lección, que la gente premia el buen desempeño y desconfía de los que siempre andan haciendo el cálculo político. Tal como la popularidad de Golborne caerá si empieza a comportarse como presidenciable, sus posibilidades de volver al poder decrecerán si la coalición centroizquierdista declara -sin primarias de por medio- el mejor derecho de Bachelet.

 

Si en cambio, se arremanga la camisa y comienza a construir una nueva mayoría con la misma determinación, sentido de urgencia y preocupación por la gente que guió la operación de rescate, la Concertación encontrará esa redentora cápsula que la lleve de regreso a la cima electoral, sobre la que se mantuvo por 20 años.