¿Retiro o alejamiento temporal?

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 15, 2010

 

El nombramiento de Michelle Bachelet como secretaria general de la ONU Mujer confirma el liderazgo internacional de la principal líder de la Concertación. Su alejamiento temporal del país y sus nuevas obligaciones constituyen una oportunidad inmejorable para que la oposición proyecte nuevos liderazgos. Si bien la ex mandataria seguirá siendo una atractiva candidata si el proyecto de renovación se frustra, la coalición tiene dos años para construir un futuro autónomo de su popularidad.

 

Precisamente cuando enfrentaba cuestionamientos por la responsabilidad política que le corresponde en la aplicación durante su gobierno de la ley antiterrorista a activistas mapuches, su nombramiento en la ONU le permite alejarse de la coyuntura. Al abocarse a tareas complejas y desafíos difíciles, no tendrá que vivir la desgastadora cotidianidad de la política chilena. La distancia alterará su popularidad, ya que será percibida más como un personaje de la historia que como un actor de la coyuntura. Despertará menos adhesión, pero también estará menos expuesta a las críticas. Ya que ojos que no ven, corazón que no siente, los ataques del actual gobierno también amainarán.

 

Su alejamiento abre una inmejorable oportunidad de renovación en la Concertación. Si en estos seis meses pareció reinar la inevitabilidad de su candidatura en 2013, ahora se podrán perfilar nuevos liderazgos. Y, en el mejor de los casos, la Concertación establecerá un sistema de primarias que permita a los aspirantes planificar y construir sus plataformas sin el temor de que, a última hora, el peso de la noche imponga el nombre de la ex presidenta.

 

Bachelet ha sido nombrada para liderar una especie de Ministerio de la Mujer en la ONU. Al ser un cargo de confianza del secretario general, ella debiera estar ahí al menos hasta diciembre de 2011, cuando expira el primer período de Ban Ki-Moon, quien probablemente aspirará a un segundo cuatrienio. Al no ser un período fijo, se alimentan expectativas de que ella planea volver en 2013. Pero no hay mejor momento para retirarse que cuando se está en el máximo de popularidad. Si la oposición no es capaz de sobrevivir y reinventarse, Bachelet difícilmente podrá realizar un buen segundo gobierno como líder de una gastada e indisciplinada coalición.

 

Su silencio respecto de sus planes políticos en Chile indica que no ve este nombramiento como incompatible con una candidatura presidencial. Aunque deja abierta la posibilidad de volver a Chile, ella se aleja temporalmente para que otros puedan asumir el liderazgo, como demostrando que no quiere repetirse el plato.