El trigésimo cuarto minero

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 2, 2010

 

A partir del aumento en su aprobación, Piñera puede consolidar su discurso de eficiencia, mostrar liderazgo y fortalecer las instituciones. Después de todo, cuando la popularidad sube como la espuma, el riesgo es que caiga rápido, porque no está bien cimentada.

 

Desde el día tres -cuando suspendió una visita a Colombia para ir a la mina-, el Presidente amarró parte del legado de su gobierno a la suerte de los mineros.

 

Hasta ahora, la apuesta ha funcionado. Si  son rescatados pronto, él será el ganador.

 

El discurso de buena gestión se materializará. Y aprovechará ese capital político para empujar otras reformas. Pero el rescate no está exento de  riesgos. Si algo sale mal, el costo de no haber diversificado riesgos se hará patente.

 

Piñera parece cómodo en situación de riesgo. Sus habilidades funcionan mejor en crisis. Pero como todo accionista sabe que el riesgo implica ganar a veces y perder otras.

 

El efecto positivo de su aprobación recién se empieza a sentir. Las celebraciones del Bicentenario debieran contribuir a consolidar su apoyo. Pero los golpes de efecto deben ser acompañados de realidades concretas.

 

La secuela del encuentro con los mineros se diluirá si el gobierno no es capaz de convertir el mensaje de un gobierno  24/7 en una realidad. La reconstrucción y el agotamiento de la excusa de los problemas de instalación plantearán desafíos complejos. Las buenas perspectivas económicas y la disminución del desempleo serán factores a favor, mientras que la inflación seguirá siendo la amenaza.

 

Pero el mayor problema hacia adelante para Piñera reside en la aparente tranquilidad que se avecina en su hoja de ruta. En estas condiciones favorables es cuando afloja la sensación de urgencia y se relaja la disciplina. Cuando los gobiernos se sienten seguros y confiados es cuando las vicisitudes de la política producen los efectos más dañinos.

 

Para aprovechar exitosamente esta coyuntura, Piñera bien pudiera pensarse como el 34 minero. En vez de centrar la atención en su persona y su liderazgo, si convierte esta odisea en un proyecto colectivo, entonces podrá cosechar  ganancias de largo plazo en su aprobación.