Bachelet y sus cuatro mosqueteros

Patricio Navia

La Tercera, agosto 29, 2010

 

Concluido el proceso de renovación de liderazgos en los partidos, la nueva Concertación tiene a la misma generala con cuatro coroneles que sospechosamente se parecen a los que fueron reemplazados.

 

Las elecciones internas de los partidos de la Concertación han causado poco interés, porque sólo deciden los nombres de los acompañantes de la candidatura presidencial de Michelle Bachelet en 2013. La certeza sobre la hoja de ruta concertacionista imposibilita la renovación y dificulta los cuestionamientos al modelo social de mercado tan celebrado por los simpatizantes del neoliberalismo.

 

Aunque sus militantes levantan sus puños para denunciar al "pulpo del imperialismo", el PS hoy está a la derecha de la mayoría de los partidos afines de la región.

 

El socialismo chileno no pone los nervios de punta a ninguna multinacional. Genera menos desconfianza en Washington que muchos partidos centristas de América Latina.  La victoria de Osvaldo Andrade pudiera señalar una intención de girar a la izquierda, pero las rencillas históricas del PS con el PC y las discrepancias recientes con ME-O harán del socialismo el mejor aliado de la DC en el intento por acompañar el retorno al poder de Bachelet con los mismos socios de 2005.

 

Si el PPD fue el partido instrumental de la Concertación, la pérdida del control del Estado debiera golpearlo más duramente. En el poder, si bien atrajo a ese electorado menos ideologizado y más pragmático, la estructura del PPD reflejó las peores prácticas del caudillismo y del clientelismo.

 

Fuera del poder, y sin bases ideológicas, el PPD sólo puede aspirar a volver a La Moneda con una figura carismática. Si Bachelet repite el error de Lagos y declina su candidatura muy tarde, el PPD tendrá en Carolina Tohá una razonable carta presidencial. Pero Tohá deberá pactar con los poderes fácticos del partido para poder después intentar la conquista de la ciudadanía con un inconvincente discurso de renovación.

 

El frustrado intento por negociar la presidencia de la Cámara de Diputados con la Alianza subrayó que el PRSD era un partido a la venta. Pero los costos de irse superan los costos de quedarse en la Concertación. Mientras Bachelet siga siendo una alternativa viable, el PRSD seguirá con entusiasmo en la Concertación. Si el PRSD se va es porque las opciones de Bachelet serán decrecientes.

 

En el PDC la disputa debió ser ideológica. Después de todo, el candidato de ese partido llevó a la Concertación a su peor derrota. Correspondía debatir la conveniencia de seguir en una Concertación dominada por la izquierda y cada día más cercana a un pacto con el PC. Pero los dos candidatos de la DC tienen más similitudes que discrepancias. Nadie debate por qué el partido sigue en la Concertación o por qué no busca potenciar sus propias figuras presidenciables. El desafío del próximo presidente será negociar-sin amenazas creíbles-mejores condiciones para aliviar el lento declive de un partido que cayó víctima de su propio éxito. Después que todo el país avanzó hacia la moderación, de poco sirve diferenciarse siendo moderado.

 

Las campañas internas no incluyeron debates sobre la dirección ideológica. Tampoco hubo cuestionamientos a la política económica de los gobiernos concertacionistas. Las campañas se centraron en un discurso sobre la conveniencia y el significado de la renovación. Fueron más sobre nombres que sobre ideas. Aunque será difícil volver a ganar sin sumar a los que se fueron y sin abrirse ya sea a la izquierda o la derecha, las campañas de los partidos concertacionistas optaron por ignorar ese desafío.

 

La falta de discusión ideológica se debe a razones puramente electorales. Con una carta presidenciable en la mano, el debate ideológico tiene más costos que beneficios. Mientras más se discutan ideas, más fácil será caer en la pendiente resbaladiza de los cuestionamientos al desempeño de la ex presidenta. De ahí que los partidos de la Concertación hayan optado por contiendas que se limitaron a decidir qué líderes del partido serán los protectores y promotores de Bachelet para 2013. Concluido el proceso de renovación de liderazgos, la nueva alineación concertacionista tiene a la misma generala con cuatro coroneles que sospechosamente se parecen a los que fueron reemplazados.