Acciones e indulto

Patricio Navia

La Tercera, Julio 26, 2010

 

Su postura en contra de una ley de indulto general demuestra que, cuando toma posiciones moderadas, el Presidente Piñera fortalece su postura de estadista. En cambio, el no desprenderse de sus acciones de Colo Colo, pese a las sugerencias de muchos aliados, deja abierto un flanco que dificulta su capacidad para centrarse exclusivamente en los complejos desafíos que enfrenta su administración.

 

En dos días, el gobierno dejó en claro que su legado estará inevitablemente compuesto de aciertos y errores. El sábado, ante la presión pública y producto de un fallo de Contraloría que le exigía inhabilitarse en temas relacionados con el fútbol profesional, el subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, anunció que vendería, en un proceso público y transparente, el 24% de las acciones que posee en Blanco y Negro. 

 

La decisión llegó tarde, pero llegó. Después de insistir en que la ley no lo obligaba a vender -aunque muchos simpatizantes del gobierno lo consideraran un conflicto de interés evidente-, el anuncio vino una semana después del fallo de Contraloría. Aunque Ruiz-Tagle alargó innecesariamente la agonía, alegando que sus atribuciones casi no tenían injerencias en el fútbol profesional, su decisión ayuda a fortalecer el cortafuego entre política y negocios. Si bien la decisión pudo haberse tomado meses antes -evitando un tema que resultaba ganador para la oposición y para los críticos del gobierno-, el sábado fue un día positivo para el gobierno.

 

Pero ya que el propio Presidente Piñera también posee acciones de Colo Colo, el anuncio de Ruiz-Tagle inmediatamente cambió el foco del conflicto de interés hacia La Moneda. Si bien la ley no obliga a Ruiz-Tagle a vender, el que lo haga constituye un reconocimiento tácito de lo inconveniente que resultan los potenciales conflictos de interés. El anuncio de Ruiz-Tagle deja en incómoda posición al Presidente de la República.

 

Sorpresivamente, un día después, el Presidente anunció su rechazo al indulto general propuesto inicialmente por la Iglesia Católica. Ya que es impopular -y éticamente cuestionable- otorgar indultos generales a violadores de los derechos humanos o a criminales violentos, tiene sentido que el gobierno estudie caso a caso -como también hicieron los cuatro gobiernos anteriores- las peticiones de indulto.  Aunque el contenido de esa decisión no sorprendió, sí pareció apresurado el anuncio. Sólo cuatro días después de que la Iglesia Católica entregara su propuesta -y dos días después de recibir la propuesta de Iglesias Evangélicas-, Piñera ya entregaba su negativa respuesta. Bien pudiera ser que el Mandatario quería despejar, de una vez por todas, el tema del indulto. Las dilaciones son siempre costosas. La demora en la decisión de Ruiz-Tagle sobre Colo Colo sólo trajo costos para el gobierno.

 

Pero resulta erróneo creer que el anuncio del no indulto va a enterrar el debate sobre la conveniencia de que el Presidente sea accionista del club más popular del país. Ese debate está aún abierto, aunque no sea tema prioritario en los próximos días. Como siempre resulta mejor cortar la cola del perro de una sola vez, y precisamente porque su anuncio sobre el indulto le permitió asumir una posición de estadista, respetada y celebrada, el Presidente Piñera debiera seguir el ejemplo de Ruiz-Tagle y anunciar la venta de sus acciones de Colo Colo.

 

Además de consolidarse en una posición de líder más interesado en el país que en su propia riqueza, Piñera ayudará a cerrar el debate sobre los conflictos de interés, uno de los temas que más dolores de cabeza han dado a su gobierno y que más conflictos y desunión han producido en su propia coalición de gobierno.