La pobreza y la Concertación

Patricio Navia

La Tercera, Julio 16, 2010

 

El debate que se está produciendo en la Concertación a partir del aumento de la pobreza ocurrida en el cuatrienio de Bachelet revive la vieja discusión entre autoflagelantes y autocomplacientes. Si es excusa para ajustar viejas cuentas entre facciones,  ese debate destruirá a la coalición. Pero si es bien encauzado, será el punto de inflexión para la refundación de una coalición que construya un modelo de gobierno cuyo norte sean la igualdad de oportunidades y la meritocracia.

 

Los resultados de la encuesta Casen son un misil contra la línea de flotación concertacionista. Si bien hay razones exógenas que explican el aumento de la pobreza, el paciente empeoró al cuidado del último gobierno concertacionista. Después que Bachelet hizo propias razones exógenas, como el precio del cobre, que ayudaron a financiar la red de protección social, no será fácil desligarse de causas externas que explican el aumento de la pobreza. La tentación de negar responsabilidades y desconocer errores reafirmará la percepción de que la Concertación no entiende el Chile que creó en sus 20 años en el poder.

 

Cuando la negación de paso al análisis, aumentarán las posibilidades de una guerra civil en la centro-izquierda. Cuando estuvo en el poder, los gobiernos concertacionistas desalentaron el debate de ideas. Desde La Moneda se pidió más complicidad que lealtad. Los gobiernos que predicaron diversidad practicaron el autoritarismo en ideas, y malentendieron los cuestionamientos como traición.

 

El debate reprimido a fines de los 90 se manifestó en una confrontación entre parlamentarios autoflagelantes y tecnócratas autocomplacientes. Ya que el poder se concentró en Hacienda, los tecnócratas que diseñaron e implementaron las políticas públicas quedan ahora en el banquillo de los acusados.

 

Los adversarios concertacionistas de la tecnocracia querrán cobrar cuentas. Después de todo, se supone que el éxito de un gobierno de izquierda se mide por la reducción de la pobreza y la disminución de la desigualdad. Pero sería un error matar la gallina de los huevos de oro porque pone menos huevos o están mal distribuidos. La Concertación volverá a ser exitosa cuando el énfasis esté igualmente puesto en el crecimiento y la distribución.

 

En la medida que las diferencias radiquen en qué herramientas son mejores para lograrlo y cuáles estrategias permiten avanzar más rápido, la potencial guerra civil puede devenir en un exitoso renacimiento. Para ello, ambos sectores deberán reemplazar  los dedos acusadores por voluntad de diálogo. Si la Concertación pudo llegar al poder cuando dos sectores adversarios pudieron concordar un proyecto de futuro, el retorno a La Moneda en 2013 depende de la capacidad de de volver a hacerlo.