Hojarascas derechistas

Patricio Navia

La Tercera, marzo 27, 2010

 

La reaparición de Ricardo Lagos con sus críticas a Piñera demuestra la normalidad democrática. Aprovechando el término acuñado por el ex mandatario, la hojarasca que ha distraído a la opinión pública en estos primeros 15 días del nuevo gobierno bien pudiera tener un efecto similar al que Lagos consideró como una cuestión menor contra su legado. A menos que Piñera se haga cargo de las razones de fondo de las críticas, su gobierno volverá a chocar contra la realidad de que ciudadanía, y no la autoridad, decide cuáles son los temas importantes.

 

En su esfuerzo por subrayar las similitudes del suyo con el gobierno de Aylwin, Piñera olvidó que ya no estamos en transición y que su victoria evidenció la consolidación de la democracia. Es razonable -incluso necesario- que la oposición se aboque a su tarea fiscalizadora.

 

El terremoto puso al país en una situación delicada, pero así como la Alianza destacó los errores en los últimos 12 días del gobierno saliente, la Concertación faltaría a su deber si guarda silencio ahora.

 

Los gobiernos siempre tropiezan con obstáculos sorpresivos y cometen errores no forzados. El nombramiento de autoridades cuya idoneidad es cuestionada a partir de información  disponible es uno de ello. Todos los gobiernos prometen gobernar con los mejores, pero sólo algunos realizan verificación exhaustiva de los candidatos propuestos por partidos. Nombrar personas con temas judiciales y comerciales pendientes evidencia desprolijidad. Y, más que un ultimátum para que cumplan los requisitos establecidos, corresponde un mea culpa del gobierno por no verificar que cumplan con esos requisitos.

 

La demora que tuvo la enajenación de acciones refleja falta de planificación. Si bien nadie pudo anticipar el sismo, sí era posible saber que retrasar la venta de acciones ponía al Presidente en una posición vulnerable. Peor aún, la indecisión respecto de Chilevisión y la obstinación por no vender Colo Colo alimentan acusaciones de que Piñera no es capaz de construir un cortafuego entre política y negocios.

 

La reaparición de Lagos en la arena política señala el temprano fin de la tregua que parecía haberse establecido tras la toma de poder.

 

En una democracia donde las instituciones funcionan, los gobiernos no pueden buscar justificar sus errores con llamados a la unidad o excusas extemporáneas.