Llamado a retiro

Patricio Navia

La Tercera, enero 18, 2010

 

"Uno no se retira de la política, la política se retira de uno", decía un político mexicano en los años en que un solo partido, el Revolucionario Institucional (PRI) dominaba ese país.

 

Después de los resultados de ayer, la generación de políticos de centroizquierda que lideró la transición y gobernó al país en sus dos mejores décadas ha sido llamada a retiro. Precisamente porque Chile hoy es mucho mejor al que recibieron en 1990, la historia los espera con las puertas abiertas. Las dos décadas concertacionistas tuvieron más luces que sombras. Chile pasó de ser una nación de enemigos a una república de ciudadanos que, libremente, decidieron que es momento de entregarle el poder a quienes han estado, desde la oposición, subrayando los errores y falencias de los cuatro gobiernos de centro izquierda.

 

Si bien hubiera sido más aconsejable que esa generación hubiera decidido voluntariamente su retiro, la derrota dice mucho más sobre los éxitos de la Concertación que sobre sus fracasos. Ya que hizo las cosas tan bien, los chilenos ahora recuerdan cada vez menos los difíciles años de la dictadura.

 

Equivocadamente, el oficialismo pidió votar mirando hacia atrás. Pero, saludablemente, los chilenos votaron con el futuro en mente. La Concertación terminó siendo víctima de su éxito. Pero la nación parece no creer que la coalición responsable de ese éxito tenga las respuestas a los desafíos del presente. Debido a que su victoria se explica por la votación de los sectores medios (los más favorecidos por el crecimiento durante esta era pareciera ser que Piñera entendió mucho mejor lo que quiere esa sociedad que creció y se consolidó al amparo de  Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet.

 

Que el primer concertacionista derrotado haya sido un ex presidente, debiera dar también luces a los actuales líderes de la Concertación sobre las prioridades de los chilenos.  El voto no fue para señalizar un cambio en la hoja de ruta. La gente quiere mantener el rumbo, pero optó por cambiar de piloto. La coalición de centroizquierda hubiera tenido mejor aceptación si hubiera demostrado renovación de rostros y mayor profundización en sus prácticas de democracia interna.

 

La evaluación de la historia será mucho más magnánima con la coalición de gobierno que lo que ayer pareció ser el electorado. Pero si la clase dirigente de la Concertación no entiende el mensaje y se empeña en bloquear el recambio generacional de la centro izquierda, el juicio de la historia será menos benevolente. La derrota no constituye un juicio negativo respecto a lo que pasó en estos 20 años. Chile nunca estuvo mejor. Pero sí indica que es momento de que la generación política más exitosa de nuestra historia pase a retiro.