El dilema de Enríquez-Ominami

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 11, 2009

 

Es normal que los candidatos tengan un plan A en caso de pasar a segunda vuelta y un Plan B en caso de quedar fuera de carrera. Pero la naturaleza rupturista con la política tradicional y el mensaje de inclusión y recambio de su candidatura exigen que ME-O tenga un solo discurso, independientemente del resultado del domingo.

 

ME-O llegó tan lejos en esta campaña porque lo suyo fue un balance entre continuidad y cambio. Igual que en contiendas anteriores, la mayoría de los chilenos quiere cambio, pero en un contexto de continuidad. En 1999, Lagos ofreció continuidad en políticas económicas y prometió crecer con igualdad. En 2005, Bachelet combinó la continuidad del modelo con una promesa de una red de protección social y más participación democrática. En esta campaña, ME-O se apropió del mensaje de cambio. Por más que Piñera intentara contrastar los 20 años de la Concertación con su propuesta de cambio, el mensaje de las caras nuevas estuvo inevitablemente más asociado a ME-O. Pero el candidato díscolo tuvo menos efectividad en apropiarse del mensaje de continuidad. Durante toda la campaña, en ese tema reinó Frei. Si ME-O no está en la papeleta de segunda vuelta, será porque su propuesta ofreció demasiado cambio y demasiada poca continuidad.

 

De cualquier forma, el mensaje de cambio será clave para la segunda vuelta. Por eso, el domingo ME-O debe hablar desde la plataforma del cambio. Su éxito radica en que logró poner temas clave en el debate presidencial y en que redefinió las fronteras de la democracia. Su campaña abrió las puertas hacia lo que será la futura democracia chilena, aquella donde hayan desaparecido la sombra de la dictadura y los temores de la transición.

 

En vez de participar en el juego de los políticos tradicionales, ME-O debe insistir en defender principios y no personas. Si gana, ese discurso le permitirá sumar a la Concertación para dotar a su mensaje de cambio con un mayor componente de continuidad. Si pierde, al estipular sus valores y principios, dejará la pelota en la cancha de los otros candidatos. El deberá explicitar las condiciones a cumplirse para que se una a una campaña de segunda vuelta. Así no tendrá la presión de los otros candidatos, partidos y medios que esperarán sus anuncios de apoyo. El pondrá las condiciones. El que las satisfaga, tendrá su apoyo.  Naturalmente, ya que su domicilio ideológico ha estado en la Concertación, Frei tendrá la primera opción de satisfacer esas condiciones. Pero si Piñera demuestra suficiente osadía, le ganará la partida a Frei por el apoyo de ME-O.

 

Por cierto, ME-O también debe subrayar que entiende la independencia de sus electores. Ganador o perdedor, no debe sentirse dueño de sus votos. Su apoyo nace de un rechazo a las órdenes de partido. ME-O no puede caer en el mismo juego. Debe insistir en la autonomía de sus electores, pero a la vez debe, como portador de un mensaje, establecer las condiciones que deben ser cumplidas para que, de terminar tercero, dé su apoyo público a un candidato en segunda vuelta.