Costos más que beneficios

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 3, 2009

 

La caída en la aprobación de Andrés Velasco evidencia que así como una alta aprobación presidencial puede tener efectos positivos de contagio, una baja intención de voto del candidato oficialista también puede repercutir en aquellos que arriesgan su capital político para apoyarlo.

 

Cuando fue descubierto trabajando en documentos de campaña de Frei en el Senado mientras se discutía la Ley de Presupuesto, Velasco rehuyó asumir su responsabilidad política y aclarar su vinculación con la campaña. La falta fue agravada por las respuestas elusivas de un ministro cuyo manejo macroeconómico ha sido meritoriamente celebrado. Los posteriores conflictos en el comando parecieron, al menos por el momento, reducir la influencia de Pablo Halpern, cuya amistad con Velasco hizo que muchos concluyeran que el ministro también perdía influencia dentro del comando.

 

Pero el daño personal a Velasco ya estaba hecho. Es cierto que el jefe de Hacienda sigue siendo el ministro mejor evaluado y, pese a esta caída, goza de los mejores niveles de aprobación. Pero la estrategia de eludir responsabilidades tuvo más costos que beneficios. Adicionalmente, su baja en popularidad constituye una advertencia tácita para Bachelet. Además de preocuparse del porqué su popularidad no se ha traspasado hacia Frei, Bachelet tendrá que evaluar también la posibilidad de que la impopularidad relativa del candidato se traspase hacia La Moneda.