Voto por el que me gusta

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 6, 2009

 

Una de las derivadas más populares de los análisis de la encuesta CEP se centra en los atributos de los candidatos y la percepción de la gente sobre las fortalezas y debilidades de los aspirantes a La Moneda. ¿Pero están los chilenos decidiendo su voto a partir de los atributos y habilidades que ven en los candidatos? ¿O es que una vez que deciden su voto los chilenos de pronto comienzan a ver que su candidato es mejor que los otros en todos los atributos posibles?

 

En la reciente encuesta CEP, el candidato de la Alianza Sebastián Piñera aparece liderando en todos los atributos de desempeño presidencial. Al evaluar cuál de los candidatos da más confianza para enfrentar la crisis económica mundial, la salud, delincuencia, educación o desempleo, Piñera lidera sólidamente. En una encuesta comparable en agosto de 2005, Michelle Bachelet también lideraba en casi todas las categorías. Pero en delincuencia Bachelet era superada por Joaquín Lavín mientras que en crecimiento económico Bachelet empataba con Piñera. Un análisis detallado de esa encuesta indica que los votantes que querían votar por Bachelet tendían a darle una mejor evaluación en casi todas las categorías. A su vez, los votantes que estaban inclinados por Lavín o Piñera tendían a creer que su candidato lo haría mejor en casi todas las categorías.  Aunque los votantes de Bachelet creían que la presidenta lo haría mejor en casi todo, sólo un 63% creía que ella lo haría mejor en delincuencia. De los votantes de Bachelet, un 23% creía que Lavín lo haría mejor en delincuencia. Un 9% creía que lo haría mejor Piñera.  De la misma forma, un 23% de los votantes de Bachelet creían que Piñeera lo haría mejor en crecimiento económico. Los votantes de Bachelet estaban dispuestos a reconocer que su candidata no lo haría mejor que sus rivales en varios aspectos. Pero esos votantes igual preferían a Bachelet sobre los otros candidatos. Tomaban su decisión de apoyar a Bachelet pese a que sabían que otro candidato podría tener un mejor desempeño en determinados aspectos.

 

Donde sí parece que los votantes cierran filas marcadamente por sus candidatos es en las evaluaciones subjetivas. En 2005, ante la pregunta de si los distintos candidatos estaban preparados para gobernar, los votantes mayoritariamente tendieron a responder de acuerdo a su intención de voto. Pero la votación de Bachelet parecía ser la menos racional. Ante la pregunta de cuál candidato estaba más preparado para ser presidente, un 80,9% y un 86,3% de los votantes de Piñera y Lavín, respectivamente, mencionaban a su candidato. Sólo un 77% de los votantes de Bachelet la mencionaban a ella como la más preparada para ser presidenta.

 

Al momento de identificar al candidato más honesto y confiable, un 87,7% de los votantes de Bachelet mencionaba a su candidata. Un 86,5% de los votantes de Lavín veían al candidato UDI como el más honesto. Sólo un 75% de los votantes de Piñera mencionaba a su candidato como el más honesto. Ante la pregunta de cuál era el candidato más creíble, un 87,7% de los votantes de Bachelet la mencionaba a ella. Un 80,9% de los votantes de Lavín mencionaba a su candidato. Sólo un 76,2% de sus votantes mencionaba a Piñera como el más creíble.

 

En la encuesta de noviembre de 2005, realizada a solo semanas de la elección presidencial, Bachelet cayó en casi todos los atributos duros y blandos. Pero si bien Lavín y Piñera lograron alcanzarla  y superarla en varios atributos duros, Bachelet mantuvo su liderazgo en todos los atributos blandos, especialmente en honestidad (40%), sensatez (41%) y preocupación por los problemas reales del país (41%), donde superaba con creces a sus rivales Piñera (21%, 23% y 20% respectivamente) y Lavín (20%, 19% y 21%).

En la reciente encuesta, Piñera aparece mucho más sólido en los atributos duros que en los atributos blandos. Su liderazgo a la hora de medir habilidades es notorio. Pero en los atributos blandos, precisamente aquellos que llevaron a Bachelet a ganar la elección, el liderazgo de Piñera es mucho menos sólido. Tanto Frei como Enríquez-Ominami le compiten en esos atributos.

 

Al decidir cómo votar, los electores parecen combinar elementos subjetivos y objetivos. Los atributos duros son importantes, pero no son los únicos determinantes. En 2005, los chilenos querían enviar a la presidencia a alguien que estuviera capacitado para llegar a La Moneda. Pero no bastó con poseer atributos duros. Bachelet ganó porque dominaba ampliamente en los malamente llamados atributos blandos, en especial la honestidad y la credibilidad. A la hora de votar, los chilenos saben que esos atributos blandos son los que definen el carácter y la naturaleza de las respuestas presidenciales ante desafíos que implican mucho más que tener las habilidades técnicas para desempeñar bien su tarea. 

 

 

Atributos destacados en encuesta CEP de agosto de 2009 (sobre base de inscritos)

Atributos

Piñera

Frei

Enriquez-Ominami

Está preparado para ser presidente

62

63

28

Actuaría con firmeza

61

51

36

Actuaría con destreza

59

49

37

¿Le da confianza?

44

43

38

Capaz de unir al país

40

42

31

Sincero

35

40

40

Es cercano

40

38

34

Es simpático

55

43

56

Salud

35

28

14

Delincuencia

47

22

11

Educación

37

27

16

Desempleo

44

24

13