ME-O: ¿Tocó techo?

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 4, 2009

 

El 17% de intención de voto convierte a Marco Enríquez-Ominami en un formidable candidato de protesta. Pero aunque celebre la tendencia al alza respecto a la encuesta anterior, todavía dista de poder aspirar a segunda vuelta. A partir de estos datos, resulta improbable que llegue a La Moneda. Pero también parece imposible que otro candidato llegue a la Presidencia sin su apoyo tácito o teniendo a MEO en contra.

 

Aunque la misma advertencia se hizo equivocadamente antes, los otros comandos aseguran que el candidato díscolo ha tocado techo. Aun si puede seguir creciendo, es más difícil subir 4 puntos cuando se está en 17 que cuando estaba en 13%. Hay menos chilenos indecisos. Muchos otros dudan de sus atributos de liderazgo. Aunque es sincero y simpático, sólo una minoría cree que está preparado para ser Presidente. Para revertir esa percepción, necesita tiempo. A 100 días de la elección, el tiempo escasea. Pero para él, bien pudiera ser que los chilenos crean que MEO necesita más canas antes de que pueda llegar a La Moneda. Porque, además, es menos competitivo que Frei contra Piñera en segunda vuelta, es improbable que la Concertación desembarque en su entusiasta pero improvisado tren de campaña en las próximas semanas.

 

De cualquier forma, Enríquez rápidamente se ha consolidado como el candidato alternativo por excelencia. Su 17% resulta mágico. Si se suma a Frei, le abrirá la puerta a la coalición para un quinto gobierno consecutivo. Frei ya es competitivo en segunda vuelta. Pero haciendo campaña con MEO, sería imbatible. A su vez, Piñera precisa, si no del apoyo de Enríquez en segunda vuelta, al menos su neutralidad. Los dos deberán ser cuidadosos en sus estrategias hacia él. Por un lado, es riesgoso suponerlo sin chances de pasar a segunda vuelta. Por otro, deben preparar el camino para atraer su votación y el apoyo del propio candidato en segunda vuelta.

 

Enríquez enfrenta una compleja disyuntiva. Lo lógico es seguir haciendo campaña para demostrar que su techo es más alto, pero también debe pensar en un plan B. Si lo suyo es efectivamente la fuerza de la renovación, debe pasar de ser el mensajero a ser portavoz de esa demanda. Si no sabe leer el mensaje que simboliza su votación, difícilmente podrá liderarla para estar del lado de los ganadores en 2010. Ya sea porque todavía sueña con una victoria o porque sepa que deberá apoyar a alguien más en segunda vuelta, MEO debe evolucionar desde el candidato protesta a un candidato cuyas ideas ganen, aunque él no llegue a La Moneda.