¿Interpelaciones o show de TV?

Patricio Navia

La Tercera, agosto 19, 2009

 

Como en ocasiones anteriores, la imagen que resumió la noticia de la interpelación ministerial tuvo más que ver con el show mediático en que han devenido estas instancias que con información relevante que el interpelado Ministro del Interior otorgara ante las preguntas del diputado opositor.

 

Incorporadas a la constitución en las reformas de 2005, las interpelaciones han contribuido poco a mejorar la calidad de la democracia. Además, le han hecho mal a la imagen de la Cámara.

 

En una sala de clases de cualquier colegio de Chile, un alumno que se comporta de la misma forma que el diputado Gonzalo Arenas recibiría castigo ejemplar. Además de dejar en claro que los efectos de la violencia espontánea dependen sólo de las armas que el agresor tenga a la mano (balas, perdigones o papeles pagados con impuestos de todos los chilenos), el deplorable espectáculo de la interpelación a Pérez Yoma debiera llevarnos a repensar el mecanismo para lograr que los ministros rindan cuenta ante los parlamentarios.

 

Ya que es importante fortalecer un rol activo de la Cámara como fiscalizador eficiente y efectivo, pero debido a que la interpelación no ha funcionado, hay que adoptar una reforma constitucional que convierta la interpelación en obligación periódica de rendición de cuentas de los ministros de Estado ante la comisión respectiva de la Cámara.

 

Sin la parafernalia mediática ni la artificial importancia de las interpelaciones actuales, una rendición de cuentas programada ayudaría mucho más a fortalecer el rol del congreso y obligar al ejecutivo a rendir cuentas y explicar los éxitos y fracasos en su aplicación de políticas públicas.

 

Más al estilo de audiencias públicas que de histriónicas shows televisivos, las audiencias regulares y sistemáticas serían menos noticia pero ayudarían a tener un mejor equilibrio de poderes y una democracia con menos escándalos y mejores resultados.