¿Y la política exterior de los candidatos?

Patricio Navia

La Tercera, Agosto 8, 2009

 

La política exterior ha sido una de las grandes ausentes en esta campaña presidencial. Con Bachelet ya se agotó la agenda de acuerdos de libre comercio, aunque todavía se puedan profundizar y expandir las relaciones con nuestros socios comerciales. Por ello, el próximo gobierno precisará de una nueva hoja de ruta para nuestras relaciones internacionales.

 

Desafortunadamente, los tres candidatos principales comparten la ausencia de propuestas concretas sobre cómo avanzar en integración, especialmente con nuestros vecinos. Hasta ahora, los presidenciables han definido su agenda internacional más por lo que no quieren ser que por las iniciativas que pretenden impulsar.

 

La política siempre es local, decía un conocido político estadounidense. En América Latina, mientras más solidificada la democracia y más desarrollado el país, más pesan los factores locales y menos las preocupaciones internacionales. Si bien es un tema en muchos países vecinos, nadie en Chile parece muy interesado en la revolución bolivariana. Pero ser inmune al populismo no debiera llevarnos a ignorar el mundo. Precisamente, porque Chile ha sido una nación exitosa, tenemos responsabilidades y obligaciones.

 

El ingreso a la OECD nos exige ser una nación que done más de lo que recibe. Al ser una de las democracias regionales más consolidadas, Chile es candidato natural para liderar iniciativas de integración y de protección y fortalecimiento de la democracia. No es posible esperar parabienes por lo bien que lo hemos hecho sin recibir también exigencias para asumir un rol de mayor liderazgo.

 

Hasta ahora, los candidatos presidenciales han usado la política internacional sólo como oportunidades para atraer votos. Las giras y los encuentros con líderes han privilegiado la oportunidad de foto más que los lineamientos de política exterior.

 

Más allá de palabras de buena crianza, Frei y Piñera han evitado profundizar en los debates sobre la crisis en Honduras, la creciente presencia estadounidense en Colombia o la agenda de influencia regional de Chávez. Después de ser el presidente que más avanzó en integración bilateral con Argentina, Frei parece haberse olvidado de la existencia de un país allende los Andes. Por sus declaraciones, Piñera fue a Francia a averiguar la estrategia ganadora de Sarkozy más que a establecer lazos ideológicos con el presidente derechista. Las declaraciones de Enríquez-Ominami a favor del mar a Bolivia han perdido oleaje a medida que las encuestas le han comenzado a sonreír.

 

Es verdad que las elecciones no se ganan con programas de gobierno y  menos cuando se trata de relaciones internacionales. Pero las candidaturas exitosas sí se construyen a partir de sueños y proyectos. Por eso que los candidatos necesitan articular cuál será su visión de política internacional y qué rol quieren que juegue Chile en el complejo panorama regional.

 

Las cartas en el juego político mundial están sobre la mesa. Producto de nuestro propio éxito, Chile se ha ganado un lugar en la mesa internacional que hasta ahora no ha sabido o querido ocupar. Los candidatos presidenciales deben articular visiones atractivas, innovadoras y audaces que demuestren que sabrán convertir exitosamente el respeto y admiración que genera Chile en oportunidades para avanzar nuestra influencia, profundizar nuestros lazos de seguridad e integración y defender nuestros valores y principios en el mundo.