Tres candidatos, tres comentarios

Patricio Navia

La Tercera, Julio 26, 2009

 

Las encuestas

En el debate sobre las virtudes y defectos de los distintos tipos de encuesta, se resalta la ventaja de las presenciales que incluyen a aquellos sin teléfono y a los más jóvenes que sólo poseen teléfonos celulares. Pero las telefónicas también tienen sus ventajas. Además de ser más flexibles para encontrar a las personas seleccionadas aleatoriamente para una entrevista, las telefónicas se pueden realizar en periodos más breves de tiempo. Porque se pueden realizar en un par de horas, las telefónicas capturan mucho mejor los fenómenos pasajeros que afectan una campaña o el efecto de temas sobresalientes. Por ejemplo, después de un debate televisivo, las encuestas telefónicas son más apropiadas que las presenciales. Cuando se quiere medir si una situación de campaña tuvo efecto—como la polémica de esta semana por la participación de la animadora de televisión Karen Doggenweiler en la campaña de su esposo Marco Enriquez-Ominami—las encuestas telefónicas son más útiles que las presenciales.

 

Más que competidoras, ambos tipos de encuestas son complementarias. Las presenciales toman fotografías de mayor resolución y capturan muchos más detalles. Las telefónicas son mejores para escenas en movimiento. Las campañas presidenciales precisan de ambos tipos. Las buenas encuestas presenciales—probabilísticas, nacionales y con transparencia en sus metodología y acceso a la información que producen—ubican la carrera en contexto. Las encuestas telefónicas bien hechas permiten ir evaluando las tendencias y los efectos de distintos momentos de la campaña y de los aciertos y errores de los candidatos sobre la intención de voto de las personas.

 

Los tercios

Históricamente, las elecciones se asociaban con tercios estables y definidos. La derecha, el centro y la izquierda capturaban la simpatía de los chilenos más o menos en partes iguales. El plebiscito de 1988 reordenó las preferencias en torno a dos grandes bloques, Alianza y Concertación. Esta última, unió al centro con la mayor parte de la izquierda. En las presidenciales de 1989 y 1993, la Concertación arrasó porque la derecha estaba débil y dividida y porque la izquierda extra-concertacionista no logró levantar candidato potente. En 1999 y 2005, cuando la Concertación presentó candidatos de izquierda, el centro fue el terreno en disputa. En las presidenciales de 2009, pese a que los tres candidatos reclaman haber superado los tercios, las encuestas muestran que Piñera domina ampliamente en la derecha y Frei gana en el centro y la izquierda. Si bien tiene más apoyo en la izquierda, Enriquez-Ominami aparece como el más transversal entre los candidatos con más apoyo.

 

Frei y Enriquez-Ominami unidos…

Una lectura de primer orden de la encuesta confirma que Piñera va primero. Se estanca, o incluso cae, pero sigue en primer lugar. Mejor aún, en segunda vuelta gana porque, aparentemente, los votos de Enriquez-Ominami no se transferirían a Frei. Si la elección fuera este domingo, ganaría en segunda, aunque con menos holgura que hace un mes. Piñera no tiene la victoria asegurada.

 

Una lectura de segundo orden es más auspiciosa para la Concertación. Hay una mayoría que no quiere votar por Piñera. Es más, la suma de la Concertación (incluyendo a los renunciados) es más que Piñera. Pero de poco va a servir si Frei y ME-O se sacan los ojos en la campaña. La resistencia de los simpatizantes de uno a apoyar al otro candidato de la gran familia concertacionista (separada y en serios problemas, pero familia al fin), hará a Piñera vencedor en segunda vuelta. El mensaje es claro: la Concertación unida, jamás será vencida. Aún con su popularidad en descenso, para la satisfacción de Piñera, mientras más se pelean Frei y ME-O, más cerca está la Alianza de llegar a La Moneda. Ya que así como van las cosas Piñera tendrá la primera mayoría relativa en diciembre, la única forma de evitar una victoria de la Alianza será que Frei y ME-O pacten un apoyo mutuo, independientemente de quién termine en segundo lugar. Si el gran éxito de la Concertación fue unir a los otrora adversarios del centro y a de la izquierda, un pacto Frei ME-O parece ser un precio relativamente bajo para que la Concertación se mantenga en el poder.