Andrés Velasco, ¿Apoyo o relevo?

Patricio Navia

La Tercera, mayo 23, 2009

 

Ante los persistentes rumores -y temores- de que la candidatura de Eduardo Frei no vuela lo suficientemente alto, aparecen especulaciones sobre la posibilidad de levantar un nuevo abanderado concertacionista.

 

Si bien esa alternativa posiblemente pudiera ser más contraproducente que salvadora, los problemas que ha tenido Frei para ordenar su comando de campaña evidencian el mal momento de su candidatura. Después del nombramiento de Sebastián Bowen como coordinador general, hecho altamente mediático pero políticamente inverosímil, la falta de un real jefe de campaña se hizo evidente. Las irreflexivas declaraciones del equipo comunicacional estratégico descalificando una encuesta produjeron críticas públicas desde Océanos Azules, el grupo que arma el programa de gobierno. Frei ha optado por ignorar las peleas e infructuosamente ha intentado concentrarse en el mensaje. Pero el incidente ha reflejado lo peor de la Concertación, las riñas por el poder y la irrelevancia práctica del recambio generacional. 

 

Estas peleas al interior del comando dan cuenta de falta de sintonía sobre una hoja de ruta. Y las encuestas disponibles -cuya metodología no les permite reclamar representatividad nacional- reflejan que si la elección fuera hoy, ganaría Piñera.

 

Ante este escenario, la esperanza concertacionista radica en que se traspase la popularidad de Bachelet. Pero los silencios de la Presidenta el 21 de mayo preocuparon al comando. Frei repitió el nombre de Bachelet en sus cuñas televisivas mucho más que las tibias referencias que ha hecho Bachelet hacia Frei.  Para que el candidato oficial tenga una chance de ganar, el gobierno saliente debe hacer bien la pega. Pero si el abanderado oficial no despega, no es culpa del popular gobierno saliente.

 

Igual que hizo su predecesor, Bachelet evita descartar la posibilidad de volver a ser candidata. Su grupo cercano pareciera pensar que, de no despegar Frei, valdría la pena levantar otro candidato. Como la Constitución no prohíbe a los ministros ser candidatos presidenciales, la opción del bacheletismo para seguir en el poder la encarna su popular ministro Andrés Velasco. 

 

Ante la ausencia de un proceso legítimo de primarias, las encuestas pudieran tener la última palabra. En la encuesta CEP de mayo de 1999, en una simulación con cinco candidatos, Lagos recibía el 40%, Lavín el 29% y había un 23% de indecisos.

 

En junio de 2005, Bachelet tenía el 45% en la CEP, Lavín llegaba al 22%,  el recién proclamado Piñera al 14% y el 17% aparecía indeciso. Los resultados de la próxima CEP pudieran terminar por hundir la candidatura de Frei.

 

Pero ya que una derrota concertacionista haría reprobar, en palabras del propio ministro del Interior, el test de la blancura del gobierno de Bachelet, la irrupción de Velasco en la campaña debiera entenderse más como una operación de apoyo a Frei que una maniobra de reemplazo de una candidatura presidencial concertacionista que en estos días ha hecho más noticia por errores que por aciertos.