Andrés Velasco, Jefe de campaña

Patricio Navia

La Tercera, Mayo 3, 2009

 

A tres semanas del último discurso de Bachelet ante el Congreso, crecen las expectativas sobre un nuevo estímulo económico. En tanto la Presidenta logre que el esperado paquete de medidas contraste las prioridades de su gobierno con las de la Alianza y demuestre que la Concertación sí sabe conducir al país, el principal beneficiado del nuevo estímulo fiscal será el candidato oficialista Eduardo Frei.  Por eso, cuando Bachelet anuncie sus medidas el 21 de mayo, el conductor de la política económica, Andrés Velasco, se convertirá involuntariamente en el jefe de facto de la campaña presidencial concertacionista.

 

Así como Pinochet tuvo un Jaime Guzmán que dotó de un contenido ideológico y de legado institucional al régimen militar, Bachelet ha contado con Velasco para dar sustento a sus promesas de una red de protección social e igualdad de oportunidades.

 

Es cierto que el mérito es del mandatario que decide seguir los consejos de su asesor. Cuando mayor presión recibió de la propia Concertación para sacarlo, Bachelet mantuvo a Velasco. Esa decisión, más que sus atributos personales, explica por qué Bachelet termina su gestión con una popularidad impensada en un contexto de crisis. Después de todo, la Presidenta es igual de simpática hoy que cuando arreciaban las protestas estudiantiles o el Transantiago ocupaba la agenda y su popularidad estaba por el piso.

 

Pero ya que en la época más dura optó por apoyar las políticas contra-cíclicas defendidas casi exclusivamente por Velasco, Bachelet puede ahora anunciar ambiciosos paquetes de estímulo económico y ser aclamada tanto  por la izquierda más recalcitrantemente estatista, como por los organismos y observadores internacionales militantemente neoliberales.

 

A diferencia de Guzmán, cuyo legado no ha dejado de ser controversial y cuyos postulados han sido criticados por disonantes con los principios democráticos, Velasco ha salido fortalecido de su travesía del desierto y reconocido como visionario. Como el relato bíblico de José en Egipto, supo ahorrar en años de vacas gordas para enfrentar los años difíciles. Casi bíblicamente también, su compleja hazaña política fue coronada con un verdadero milagro en su seno familiar del que todo el país fue emocionadamente testigo y que le permitió comprometerse sentidamente a trabajar para que todos los niños de Chile tuvieran las mismas oportunidades que tuvo su hija tras un casi fatal accidente.

 

En su último año, Bachelet inevitablemente mira más hacia la construcción de su legado que hacia la política cotidiana. Su lugar en la historia estará parcialmente definido también por los resultados de la elección de diciembre. Precisamente porque ya ocupará un lugar destacado como la primera mujer en llegar a La Moneda, Bachelet no quiere ser también quien cierre la era concertacionista.

 

Sus incentivos están perfectamente alineados con la agenda electoral de Frei. Nada coronaría mejor su cuatrienio que entregar la banda presidencial a otro concertacionista. Esa victoria la pondría incluso en la lista corta de presidenciables para 2013. 

 

Las posibilidades de Frei dependen, primero que nada, de la capacidad del gobierno para enfrentar la crisis. Hasta ahora, la impecable conducción de La Moneda ha impulsado las opciones del senador DC. Las medidas a anunciarse el 21 de mayo podrían terminar de catapultarlo como favorito para ganar en diciembre. Si logra asociar su campaña con la popularidad de Bachelet y con las medidas paliativas del gobierno, Frei tendrá la mitad del camino recorrido. Y Velasco-el mismo a quien Frei reprochó sus políticas de austeridad y ahorro fiscal en 2007-se habrá convertido en el principal activo sobre el que construya su camino de regreso a La Moneda.