¿Ahora empieza la campaña?

Patricio Navia

La Tercera, abril 6, 2009

 

Despejada la última formalidad para convertirse en abanderado de la Concertación, el Senador Eduardo Frei puede concentrarse en construir una campaña que arruine la victoria de Piñera que las encuestas predicen y que el propio candidato de la Alianza siente como segura.

 

Aunque su comando y los partidos que lo apoyaban se esmeraron en instalar la idea de que la campaña real sólo comenzaría una vez despejadas las primarias, hasta ayer Frei aparecía tan preocupado de construir unidad en la Concertación como de enfrentarse directamente con Piñera. Para lo primero, ha articulado un discurso con guiños hacia la izquierda y con promesas que subrayen la naturaleza pluralista e ideológicamente diversa de la Concertación. Para lo segundo, ha buscado contrastar su trayectoria política con la reconocidamente compleja mezcla de intereses políticos y empresariales del abanderado de la Alianza. La estrategia ha producido resultados satisfactorios pero insuficientes. Frei ha subido en las encuestas, pero a ocho meses de la elección presidencial, Piñera sigue liderando.

 

Frei necesitará profundizar sus estrategias para debilitar a un Piñera que, si bien aparece algo estancado, todavía lidera en todos los sondeos. No bastará con subir unos puntos, el senador DC debe demostrar que lo suyo es una posibilidad real, que los vientos soplan a su favor y que puede crecer más allá de la leal votación concertacionista, que supera el 40% pero no alcanza para llegar a La Moneda.

Lamentablemente para Frei, su olla no tiene mucho más para raspar. A diferencia de Bachelet en 2005, Frei ya es ampliamente conocido.

 

A diferencia de Lagos en 1999, Frei no puede sólo combatir temores y estereotipos. En cambio, deberá hacer campaña con la compleja mochila del legado de su sexenio (el crecimiento más alto en la historia reciente, pero también la recesión de 1999). Aunque ahora se vea más relajado y más locuaz, lo suyo no es tarea fácil. Frei deberá convencer a los chilenos que es mejor escoger una aburrida y predecible cuenta de ahorros en el Banco Estado por sobre un atractivo pero riesgoso paquete de acciones en la Bolsa.