Una victoria de Pérez Yoma

Patricio Navia

La Tercera, marzo 14, 2009

 

Edmundo Pérez Yoma salió fortalecido con el cambio de gabinete. El ministro del Interior se consolida como el principal actor político del gobierno de Bachelet. Su difícil tarea será coordinar con los otros ministerios y Presidencia una estrategia que revista de contenido político el férreo manejo fiscal de Hacienda y convierta la creciente popularidad del gobierno en un activo que beneficie a la Concertación en pleno en las elecciones de diciembre.

 

Un cambio de gabinete constituye un hecho político. Corresponde entonces evaluar el nuevo equilibrio de fuerzas al interior del gobierno. La salida de Vidal despeja el camino para que Pérez Yoma consolide su poder en La Moneda. Si bien Bachelet ha demostrado repetidas veces que confía más en sus asesores de segundo piso que en sus ministros políticos, el enroque de Vidal a Defensa permitirá al triunvirato político hablar con una sola voz.

 

A diferencia de Vidal, Carolina Tohá será una vocera, no la jefa de la barra brava de la Concertación. Tohá juega en equipo. Vidal se mandaba solo. Pérez Yoma, que ha logrado un buen tándem con el ministro de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, debiera poder trabajar mejor con Tohá.

 

Con un triunvirato más ordenado, Pérez Yoma podrá hacer crecer su influencia sobre el resto del gabinete para preparar un final ordenado y facilitar el camino para que la Concertación realice una campaña que combine un saludable mensaje de cambio y continuidad concertacionista.

 

Es verdad que mientras menos tiempo quede de gobierno, menos importantes son los cambios de gabinete. Bachelet ha gobernado con un estilo que ha debilitado especialmente a los ministros sectoriales. En el último año, el gabinete difícilmente adquirirá un inusitado poder. Pero, al menos, Pérez Yoma podrá ejercer liderazgo, llamar al orden y afinar una estrategia política que ayude a mantener la popularidad de Bachelet y cree espacios para que los candidatos de la Concertación se beneficien de los logros del gobierno y puedan distanciarse de los errores cometidos.

 

Ya que quiso privilegiar una nueva forma de hacer política, Bachelet ignoró los códigos del poder en La Moneda. La Presidenta nunca permitió que sus ministros de Interior se empoderaran demasiado. Al final del día, las decisiones importantes se tomaban en el segundo piso y en Hacienda.

 

Los jefes de gabinete de Bachelet han sido los ministros de Interior más débiles desde el retorno a la democracia. El nombramiento de Pérez Yoma a comienzos de 2008 se entendió ampliamente como la subordinación de Bachelet a la noción de que lo mejor para el Presidente es tener un ministro de Interior poderoso que tome decisiones, apague incendios y asuma responsabilidades por los errores. Pero al poco tiempo de la llegada de Pérez Yoma, Bachelet pareció arrepentirse de la idea de empoderar a su ministro. Pérez Yoma resintió el golpe.

 

 

Cuando arreciaba el paro de los camioneros y las presiones contra Hacienda a mediados de 2008, Pérez Yoma se fue de vacaciones a la costa amalfitana. Bachelet había tenido dos jefes de gabinete antes. Con Pérez Yoma, entendió que la tercera era la vencida. No podía reemplazarlo. Pero la presencia autonómica de Vidal en La Moneda amortiguó sustancialmente a Pérez Yoma.

Ahora, el ministro que llegó a Interior precedido de una loable reputación de manejo y liderazgo político tiene el camino despejado para demostrar la veracidad de esa fama. Le queda poco tiempo.