La contradicción vital de Lagos

Patricio Navia

Noviembre 29, 2008

 

La demora de Ricardo Lagos en decidir su candidatura presidencial lo ha arrinconado en una posición donde quedará irremediablemente mal. Si entra a la carrera, sus críticos correctamente dirán que se tomó demasiado tiempo para decidir, puso condiciones desmedidas y al final igual terminó aceptando reglas del juego definidas por otros. Si en cambio confirma las versiones más recientes y anuncia que no será candidato, Lagos habrá completado un error mediático sólo comparable a la contradicción vital del ex ministro de la dictadura Hernán Büchi en la presidencial de 1989. Una bajada de Lagos ahora sería un golpe duro para la Concertación, pero terminaría siendo devastadora para la imagen y el legado del ex Presidente. 

 

Si Lagos anuncia que no será candidato, la única lectura posible será que el hombre que apuntó con el dedo a Pinochet en dictadura ha caído presa del temor. Porque ha coqueteado con ser candidato -e incluso dejó por escrito sus condiciones-, Lagos no puede alegar que nunca estuvo interesado. Si argumenta que el desorden de la Concertación entibió sus ganas, no podrá eludir el calificativo de temeroso. Si en cambio lo ha disuadido la ventaja de Piñera en las encuestas, vivirá su retiro político en medio del desprestigio de pretender una sandía calada para volver a La Moneda.

 

Si se retira, Lagos dejará la misma impresión que un novio que deja a su prometida esperándolo en la iglesia. Siempre es mejor arrepentirse que tomar una decisión sin estar convencido. Pero ya cuando la iglesia está llena de invitados, el arrepentimiento trae también costos. El daño causado es altísimo. La novia ofendida, que rechazó a otros meritorios pretendientes, no olvidará la afrenta. Aunque digan entender, los invitados quedarán con mala impresión.

 

Si Lagos se baja, la sensación de abandono y derrota invadirá a la Concertación. Después de ser incapaz de concordar un mecanismo, la coalición tiende a quedarse sin candidatos. La derrota en las municipales -que el gobierno absurdamente sigue negando- sepultó la candidatura de Alvear. Insulza se mantiene preso de una incomprensible indecisión. Si Lagos se baja, sólo Frei seguirá en carrera.

 

Así y todo, la eventual bajada de Lagos despejaría dudas para la Concertación, cuya izquierda tardaría en recuperarse. Pero todavía hay esperanzas para la coalición. En cambio, Lagos difícilmente podrá recuperar la admiración del oficialismo, que puede entender el arrepentimiento, pero nunca perdonará que se haya tomado tanto tiempo para reconocer sus temores.