Las aspiraciones presidenciales de Lagos

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 2, 2008

 

Entre todos los perdedores de la elección municipal del 26 de octubre, el ex Presidente Lagos ocupa un lugar destacado. Además de desordenar su plan maestro, la sorpresiva derrota concertacionista obliga a Lagos a tomar una decisión sobre sus aspiraciones presidenciales.

 

Ya que el tropiezo concertacionista fuerza a la coalición a definir pronto un mecanismo de nominación de su candidato, la intención de Lagos de evitar primarias se hace inviable. A menos que acepte someterse a la voluntad popular, Lagos no podrá ser candidato, o bien se convertirá en un abanderado carente de legitimidad y por lo tanto con mínimas posibilidades de victoria en 2009.

 

Además de las derrotas de emblemáticos aliados y de candidatos a quienes Lagos expresamente intentó “salvar” (como Álvaro García en Cerro Navia o Aldo Cornejo en Valparaíso), la derrota de Jaime Ravinet en Santiago constituye una advertencia a los ex líderes exitosos que creen tener la victoria asegurada sólo por decidir volver.

 

Si la excesiva confianza de Ravinet pavimentó el camino de su derrota, la actitud soberbia del ex presidente que se escuda en una extemporánea victoria electoral en la presidencial de enero de 2000 para no someterse a la voluntad popular augura un desenlace aún más nefasto en 2009. La gran lección de las municipales es que nadie se debe sentir ganador sólo por su trayectoria, algo que ha sido analizado con preocupación por el segundo piso de La Moneda. En democracia, el pueblo es soberano y los candidatos deben trabajar para conquistar el voto con razones convincentes y actitud humilde.

 

Lagos siempre ha querido ser candidato. Sus cuidadosas declaraciones, el reciente lanzamiento de su libro, su participación en la campaña y sus ambiguas negativas a reconocerlo confirman sus intenciones. Si no hubiera querido ser candidato, podría haber despejado las dudas en marzo de 2006.

 

Al dejar la puerta abierta, Lagos tácitamente reconoce sus ganas de volver. No obstante, sabiendo lo complejo y agotador que resultan las primarias, Lagos preferiría asegurar la candidatura sin tener que sudar la gota gorda. En el diseño original de su proyecto, Lagos esperaba convertirse en el candidato por peso propio. Los éxitos de su gobierno—que superan grandemente sus falencias—y la popularidad que tenía al dejar La Moneda serían los argumentos que le permitirían imponerse ante sus rivales. Además, las encuestas lo ratifican como el mejor posicionado entre los aspirantes concertacionistas.

 

Pero después de esta derrota, la Concertacion sabe que debe enmendar rumbo. La coalición de gobierno debe demostrar que escuchó y entendió la advertencia de la gente. Los partidos oficialistas no pueden pretender escoger a su abanderado entre cuatro paredes.

 

Más que dedicarse a escoger candidatos, los partidos deben dedicarse a consensuar un mecanismo de primarias abiertas y vinculantes en mayo de 2009 para que la gente escoja al candidato. Cada partido podrá nominar a un candidato. Y los electores podrán votar por su primera y segunda preferencia, para así poder tener una segunda vuelta en forma simultánea con la primera.

 

Si opta por otro mecanismo, la Concertación habrá puesto el último clavo en su propio ataúd electoral. Pero si la Concertación celebra primarias, Lagos debe optar por entrar a competir o quedarse fuera definitivamente.

 

Hasta ahora, cual capitán del Titanic decidido a poner a las cosas en orden después que el barco llegue a puerto, Lagos arriesga que el barco se hunda antes. Lagos cree que, de no tener candidato atractivo a mediados de 2009, la Concertación irá en procesión a Caleu pedirle que sea candidato. Pero el ex presidente nunca anticipó que la crisis concertacionista sería tan profunda como para hacer inviable una nominación por secretaría.

 

Si la Concertación no concuerda un mecanismo de primarias y en cambio Lagos se impone por secretaría, será demasiado tarde para intentar salvar a la coalición. Porque el traspié de la Concertación en las municipales fue demasiado grande, el plan original de Lagos ya es inviable. O respalda la celebración de primarias, o se queda fuera en forma definitiva.