Las heridas de Cornejo

Patricio Navia

La Tercera, Julio 6, 2008

 

Cuando el alcalde UDI de Recoleta Gonzalo Cornejo anunció que no irá a la re-elección para un tercer periodo, se asomaron grietas en tres pilares de la UDI. El combate a la corrupción, la buena gestión administrativa y la fuerte presencia poblacional difícilmente podrán seguir siendo las banderas electorales del partido.

 

Después de promover la destitución de Provoste antes que la justicia tuviera la última palabra, la UDI no podía ser menos inclemente con los escándalos de corrupción que afectaban a sus alcaldes. Aunque la decisión de Cornejo soluciona en parte las vacilaciones de la directiva y de algunas figuras gremialistas frente a las irregularidades en Huechuraba y Recoleta, la opinión pública ya asumió que la corrupción no es exclusiva de la Concertación.

 

Por años, el gremialismo apostó a asociar a sus alcaldes y concejales con una gestión municipal más transparente y eficiente. Ese sello distintivo que primó en 2000, cuando el partido ganó el control de numerosas comunas, se ha diluido. Peor aún, exponiéndose ya a perder Santiago, la Florida y Huechuraba, ahora la UDI suma Recoleta a su terreno de alto riesgo. Si en estos comicios el partido pierde su presencia popular, se convertirá en una tienda ideologizada y con escasa convocatoria electoral.

 

Más allá de esos cálculos, el alejamiento de Cornejo también representa un duro revés para Pablo Longueira, su padrino político, justo cuando éste parece interesado en relanzar una candidatura presidencial, como quedó demostrado en el consejo.

 

Las divisiones que asomaron durante la elección entre Kast y Coloma dejan claro que, para el grupo que respalda al diputado, Longueira es el centro de todas las críticas. Algo simbólico, considerando que se trata precisamente de figuras emergentes del partido que surgieron como sus discípulos. Kast llenó el cupo de Longueira en San Bernardo, y Álvarez, ex candidato a secretario general, fue por años el “delfín” del ex timonel.

 

Con las bases molestas con Joaquín Lavín, aún el mejor posicionado ante la opinión pública, la UDI está huérfana de líderes atractivos electoralmente. Por ello, un sector importante del partido parece más dispuesto a cruzar la vereda y apoyar a Sebastián Piñera, quien ocupa el primer lugar en las encuestas.