La asignatura pendiente de las becas Mideplan

Patricio Navia

La Tercera, junio 29, 2008

 

La utopía de la democracia—especialmente en aquellas lideradas por izquierdistas—consiste en que todos somos iguales en dignidad y derechos. La transparencia en el uso discrecional de los recursos públicos nos permite evaluar qué tan cerca estamos de ese loable objetivo de igualdad.

 

Cuando hace más de un año se desató una polémica sobre los mecanismos de asignación de Becas Presidente de la República, la reacción del gobierno de Bachelet provocó positivas reformas a favor de la transparencia y de la meritocracia en los criterios de asignación de becas. No obstante, aunque Mideplan avanzó en transparentar la información sobre quiénes han sido  becados y a qué universidades han ido a estudiar, hubo insuficiente transparencia sobre el nivel de cumplimiento de los becarios con los compromisos adquiridos. 

 

Felizmente, ahora sí tenemos información sobre el grado de cumplimiento de compromisos de los becarios. Los números indican que la Beca Presidente de la República en general produce buenos resultados en cuanto a titulación de los estudiantes de doctorado. Desafortunadamente, esta información demuestra que persiste evidencia de trato desigual y discriminatorio a favor de algunos destacados miembros de la familia concertacionista.

 

De acuerdo a información entregada por Mideplan en marzo de 2007, desde 1990 hasta 2006 se había entregado un total de 1.879 becas Presidente de la República. Gracias a un oficio (número 1196) enviado a Mideplan en mayo de 2007 por el diputado Rodrigo Álvarez, el gobierno entregó información más detallada sobre el grado de cumplimiento de los 954 beneficiados con becas para doctorados en universidades extranjeras (presumiblemente, los otros 926 becados recibieron ayuda para cursar programas de magíster).

 

La respuesta de Mideplan fue recibida por la Cámara de Diputados el 6 de junio de 2008 (14 meses después). El documento firmado por el Subsecretario de Planificación Eduardo Abedrapo informa que de los 954 becados para cursar doctorados, 530 (56%) completaron exitosamente sus estudios. Otros 379 (40%) todavía están cursando sus doctorados o están en proceso de titulación—algunos arriesgan caer en la condición permanente de ‘candidatos’ a doctor. En 29 casos (3%), debido al incumplimiento de sus compromisos, Mideplan envió los antecedentes al Consejo de Defensa del Estado para que este procediera legalmente contra los becarios doctorales. En 7 casos (1%), los becarios realizaron el reintegro de recursos al fisco.

 

En 8 casos, Mideplan reconoce no tener registro. Esto es, no se sabe si los becarios completaron exitosamente sus estudios. Si bien es comprensible que algunas personas ‘se pierdan’ en el mar burocrático, resulta sorprendente que algunos de los nombres de este grupo personas “sin registro” sean públicamente conocidos. El caso del ex embajador, y asesor presidencial durante el gobierno de Frei, Cristian Toloza Castillo es emblemático. Becado para estudios de doctorado en la Universidad de Exeter en 1991, él es uno de los casos “sin registro.” Resulta difícil creer que Mideplan ha sido incapaz de verificar personalmente con Toloza el cumplimiento de su compromiso.  

 

Finalmente, hay un caso entre los 954 becados que aparece bajo el criterio “no obtuvo grado”. El ex ministro Ricardo Lagos, hijo del homónimo ex presidente, fue becado a la Universidad de Cambridge en 1991—cuando su padre era Ministro de Educación y por lo tanto tenía injerencia administrativa directa sobre quiénes resultaban beneficiados con la beca. Lagos Weber no aparece bajo ninguna de las cuatro categorías mencionadas arriba que, de acuerdo al oficio de Mideplan, existen para los becarios Presidente de la República. De acuerdo a Mideplan, aquellos “ex becarios que al no haber acreditado el cumplimiento de las obligaciones contraída” deberían entrar al grupo “enviado al CDE” o bien deberían estar en el grupo “de reintegro de recursos al Fisco.” En la lista de Mideplan, el hijo del ex presidente goza de una categoría especial. Precisamente porque se trata de un caso tan políticamente sensible, parece improbable que Mideplan simplemente haya errado al informar sobre el status del hijo del ex presidente.

 

El oficio de Mideplan entrega información de dulce y agraz. Por un lado, resulta satisfactorio saber que el 96% de los becarios para estudios de doctorado completaron sus grados o bien están todavía estudiando y en proceso de titulación. Esas son buenas noticias para un país que precisa que los recursos públicos se utilicen de forma eficiente. Pero el oficio de Mideplan también incluye información preocupante y profundamente desconcertante para aquellos que creen en la igualdad de derechos y oportunidades. La incapacidad de Mideplan para averiguar el destino de los estudios doctorales de un conocido ex embajador inevitablemente despierta sospechas. Pero el trato preferencial para el ex ministro Lagos Weber resulta incomprensible.

 

Por el bien de la transparencia y en defensa de los ideales de igualdad que loablemente promueve el gobierno de Michelle Bachelet, Mideplan debiera aclarar el trato preferencial otorgado al ex ministro y destacado miembro de la familia concertacionista. Por cierto, porque tiene las habilidades comunicacionales para hacerlo, el ex ministro Lagos Weber también debiera aclarar su situación. Además, precisamente porque posee las capacidades intelectuales requeridas—Lagos Weber debiera completar sus estudios doctorales. Así se beneficiará el país al sumar un nuevo doctor, el propio Lagos Weber se preparará mejor para una vida que parece querer destinar al servicio público y, lo que es aún más encomiable, mejorará la eficiencia de Mideplan en lograr que sus becarios de doctorado completen los compromisos adquiridos con la nación representada por el Estado.