El mito de los alcaldes vitalicios

Patricio Navia

La Tercera, junio 22, 2008

 

Existe la percepción de que los alcaldes que van a la re-elección parten con una ventaja desmedida respecto a sus oponentes. Pero la evidencia disponible demuestra que las elecciones municipales son tremendamente competitivas y disputadas. Muchos alcaldes que se presenten a re-elección serán castigados por el electorado este 26 de octubre. Otros serán premiados con la victoria. Afortunadamente, la decisión estará mucho más en manos de la gente que de las elites de los partidos.

 

En 2004, 303 alcaldes se presentaron a re-elección en las 345 comunas del país. Una mayoría de los chilenos tuvo la posibilidad de premiar con su voto a sus buenos alcaldes o castigar a los malos votando por algún desafiante. En 189 comunas, los alcaldes fueron re-electos. Mientras el 48% de los alcaldes de la Alianza que se presentaron a re-elección resultaron triunfadores, un 76% de sus pares concertacionistas logró ser re-electo. El cambio del sistema electoral para elecciones municipales—que desde 2004 permite a los chilenos votar en forma separada por concejales y alcaldes—perjudicó a la Alianza, pero reflejó más adecuadamente las preferencias de la mayoría en las alcaldías del país.

 

Tomando la tasa de re-elección de alcaldes de la Alianza y de la Concertación como rangos extremos, podemos anticipar que este año entre un 48% y un 76% de los alcaldes que busquen la re-elección tendrán éxito. Si se repite la razón de éxito de tres de cada cinco alcaldes en ejercicio, deberíamos esperar que de unos 300 alcaldes que busquen la re-elección, poco más de 200 lo logren.

 

Si bien hay alcaldes simbólicos de alta figuración pública que ya llevan muchos años en sus cargos, la evidencia muestra que hay bastante renovación en el elenco edilicio. A octubre de 2008, sólo 40 de los 345 alcaldes en ejercicio llevarán 16 años en el poder. Uno de cada diez alcaldes en Chile data desde la primera elección democrática de 1992. Hay otros 18 que iniciaron sus periodos en 1994 (debido a los pactos que entonces firmaron las coaliciones para dividir periodos entre distintos concejales). Otros 65 alcaldes (18,9% del total) cumplirán 12 años en sus cargos. Finalmente, 80 alcaldes cumplirán 8 años en el poder. Los 142 restantes están recién completando su primer periodo.

 

La democracia supone que los electores son libres para castigar o premiar a las autoridades al momento de votar. Equivocadamente, algunos han sugerido establecer límites a los periodos que un alcalde puede ejercer. Alegando competencia desleal o ventajas para los alcaldes en ejercicio, estos críticos sugieren que al establecer límites a la re-elección de los alcaldes mejorará la calidad de la democracia. Pero la democracia se sustenta en la competencia y no en la alternancia por decreto. Es ilógico prohibirle a una comuna que se siga beneficiando del buen desempeño de un alcalde. La mejor forma de mejorar la democracia consiste en garantizar una cancha pareja para que los desafiantes puedan competir por el apoyo popular con los alcaldes en ejercicio. En tanto tengan la posibilidad de escoger, los electores sabrán discriminar entre los buenos y los malos alcaldes. Así como ocurrió en 2004, los votantes mandarán a los malos alcaldes para la casa y premiarán a los buenos con la re-elección.