El otro ex presidente candidato

Patricio Navia

La Tercera, junio 22, 2008

 

A menos que sea capaz de sumar un contenido simbólico más allá del sentido común, las aspiraciones presidenciales de Frei no llegarán lejos. Además de dar garantías de responsabilidad y pluralismo, Frei precisa también despertar entusiasmo. Frei urgentemente necesita que la gente pase de reconocer sus virtudes a considerarlo como opción presidencial.

 

Cuando pase la hojarasca, el sexenio de Frei será recordado como uno de los más notables en desarrollo, consolidación democrática y modernización del Estado. Mientras Aylwin será recordado por la transición a la democracia en la medida de lo posible, Lagos pasará a historia como el primer socialista después de Allende, y Bachelet ya entró a la historia como la primera presidenta, Frei nunca logró articular un mensaje distintivo. Su énfasis en la modernización fue acertado, pero insuficientemente épico.

 

La crisis asiática de 1998 afectó su legado en el peor momento, al final. Después de 4 años de crecimiento, el país se estancó en los últimos dos. El arresto de Pinochet polarizó ánimos y reabrió heridas. Pero Frei supo sortear obstáculos y llevar la nave del país a buen puerto. A diferencia de s padre presidente, Frei entregó la banda presidencial a uno de su propia coalición. Bajo Frei, la sangre nunca llegó al río. No hubo entusiasmo excesivo, pero las crisis nunca desbordaron al gobierno.

 

Gracias a sus reformas, Chile ha cambiado una enormidad desde que Frei lograra el 58% de los votos en 1993. Los apellidos pesan menos. La gente vota más con el bolsillo. Pero la mediática sociedad obliga a los candidatos a proponer sueños incluyentes. Hay que saber mezclar sentido común y capacidad de soñar. Si se rodea de amigos que parecen más interesados en el poder al que puedan acceder, Frei difícilmente sumará épica. Siendo senador de un partido profundamente dividido, su camino se ve particularmente difícil. Pero como demostró Bachelet, las encuestas tienen la última palabra.

 

Sin duda, la debilidad de la DC constituye un problema complejo. Pero Frei puede convertirlo en una oportunidad. Su cuestionado estilo de liderazgo, ha debilitado las aspiraciones presidenciales de Soledad Alvear. Precisamente porque sus opciones son cada vez menores, Alvear despierta poco entusiasmo al interior de su partido. Ante la opción de quedarse sin candidato presidencial, muchos en la DC están más que dispuestos a darle una nueva oportunidad a Frei.

 

Es más, mientras más se fortalece la opción de Lagos en la izquierda concertacionista, más necesario se hace para la DC levantar una candidatura propia. Qué mejor carta para intentar anular a Lagos que otro ex presidente que sin tener las mismas luces, no carga con los costos de los polémicos casos de corrupción de su administración.

 

Hasta ahora, Frei no ha sabido usar la más fuerte de sus herramientas de campaña, el sentido común. Si logra dotar al sentido común de una épica electoral, Frei desplazará a Alvear para disputarle a Lagos la nominación concertacionista. Si no lo hace, su campaña apenas será un mal recuerdo del aspecto menos feliz de su exitoso sexenio.