La tardía intervención de la Presidenta

Patricio Navia

La Tercera, mayo 30, 2008

 

El tardío ingreso de la Presidenta Bachelet al debate sobre la posibilidad de que la Concertación se presente en dos listas separadas para las elecciones de concejales deja en claro que no es lo mismo tener la última palabra que hablar último.

 

El PPD ha tensionado gratuitamente a la ya debilitada Concertación. El rápido apoyo del PRSD sugirió que este era sólo un estirón de cuerda en la negociación por cupos de candidatos. Además, parecía lógico que el PPD quisiera evitar la fuga hacia Chile Primero de militantes frustrados que aspiraban a ser candidatos con esta oferta de oportunidades en el propio partido.   

 

Pero ahora que pasó el plazo para renunciar a los partidos y el PPD sigue con la idea de dos listas, la elite concertacionista ha mostrado señales de real preocupación. Las declaraciones de los ex presidentes Lagos y Aylwin así lo confirman. La idea del PPD equivale a tener dos RUTs distintos para la misma marca Concertación. Además de la comprensible confusión que producirá entre los votantes, tendrá nefastas consecuencias electorales. Dado el sistema proporcional para elegir concejales, la lista más votada resulta más beneficiada. Si la Concertación va en dos listas, la Alianza saldrá beneficiada. Lo poco que gane la Concertación al abrir inadecuados espacios de participación lo perderá con creces en credibilidad, gobernabilidad y número de concejales electos.

 

La tardía entrada de la Presidenta Bachelet al debate refleja tanto la preocupación oficial como la creciente irrelevancia de La Moneda. Al demorarse demasiado en defender la unidad de la Concertación, la reacción de Bachelet pareció motivada por las declaraciones de los viejos próceres concertacionistas. Peor aún, las palabras de Bachelet han sido opacadas por las del ex Presidente Lagos. Además de confirmar que la carrera presidencial ya está lanzada, esta polémica ha dejado en claro que mientras el liderazgo de Lagos se potencia cada día más, el ocaso de Bachelet parece cada vez más inevitable. Precisamente porque habló último, Bachelet dejó en claro que ella no tiene la última palabra.