El discurso del 7%

Patricio Navia

La Tercera, mayo 22, 2008

 

La serie de medidas anunciadas en su tercera rendición de cuenta por la Presidenta Bachelet fueron opacadas por la ausencia del esperado fin del descuento de 7% a las pensiones. Bachelet nuevamente perdió una oportunidad para ordenar la agenda y a su coalición. Las especulaciones sobre por qué se cayó—a última hora—esta reforma se ha convertido en un nuevo autogol en este segundo tiempo del gobierno.  

 

El letargo de los asistentes ante el prolongado discurso fue evidente en el solitario aplauso de una parlamentaria ante el anuncio de 30 mil computadores para escolares. Hasta las furtivas miradas al reloj de la propia Presidenta parecían decir que ella misma quiere que esto termine pronto. Como se esperaba, la Alianza criticó los anuncios sin muchas ganas.

 

Sectores de la Concertación, en tanto, destacaron lo que convenía, pero guardaron silencio ante la ausencia de esperadas iniciativas que habían sido previamente confirmadas por personeros de palacio. Los ministros, en tanto, trataron de llevar agua a sus deslucidos molinos. Mientras el titular del Trabajo celebraba la intención de establecer obligatoriedad en las cuotas a los sindicatos, el de Hacienda destacaba nuevos programas con premios a la productividad en educación.

 

Así, el anuncio más importante del discurso fue el que no se hizo. Después que parlamentarios y ministros anticiparan la eliminación del 7% de deducción a los pensionados por servicios de salud, la ausencia del anuncio produjo decepción. Cualquiera fuera la razón de dejar fuera esta medida, Bachelet inadvertidamente usó su penúltima rendición de cuentas para crear un nuevo conflicto en la Concertación. En los días que vienen, más que aprovechar el impulso del discurso, el gobierno tendrá que recomponer relaciones con los partidos que esperaban el anuncio.

 

Hasta los manifestantes callejeros parecían poco entusiasmados, Después de un amago de protesta, el escuálido gentío se dispersó. Pese al acarreo de invitados y a lo fácil que resultaba conseguir entradas, las numerosas butacas vacías en el Congreso Nacional fueron contundente evidencia de que nadie espera mucho más de este gobierno.