El dilema de Insulza

Patricio Navia

La Tercera, marzo 4, 2008

 

Ahora que la OEA se ve obligada a intervenir para poner paños fríos al conflicto de las FARC que ahora involucra también a Ecuador y Venezuela, su Secretario General José Miguel Insulza se enfrenta a su desafío más difícil en el momento más inconveniente. Justo cuando preferiría estar preparando candidatura presidencial, Insulza debe demostrar que su única prioridad es solucionar el conflicto. Afortunadamente para él, mientras más demuestre su disposición a dejar de lado su propio interés presidencial para abocarse al conflicto trilateral, más posibilidades tiene de llegar a La Moneda.

 

En Washington, la crítica recurrente a Insulza ha sido que piensa más en la presidencia de Chile que en los desafíos de la OEA. Ya que quisiera estar en Santiago en marzo de 2010, sus obligaciones de la OEA inevitablemente tienen un horizonte menos extendido. La crisis trilateral actual lo obligará a mostrar donde está su corazón. Si se involucra en la crisis, acallará a los críticos. Si la crisis se extiende por demasiados meses, Insulza tendrá que renunciar a sus aspiraciones presidenciales. Pero a menos que envíe señales de compromiso absoluto y permanente con la solución del conflicto, la suya no podrá ser una intervención exitosa.

 

Con razón, muchos reclaman por la debilidad de la OEA para promover adecuadamente la democracia, contribuir al fortalecimiento de las instituciones y avanzar el combate a la pobreza.  En tiempos de paz, por ineficiencias propias y porque los países miembros así lo prefieren, la OEA nunca ha tenido un papel preponderante. Pero la situación cambia cuando hay conflictos. La creciente tensión trilateral obliga a la OEA a involucrarse. Precisamente porque muchos dudan de su capacidad, la participación de la OEA debe ser eficiente y decidida. El liderazgo de la organización, personificado en Insulza, debe dejar en claro que se juega su prestigio. El fracaso no es una opción aceptable.

 

Para poder tener éxito en este desafío, Insulza debe tener dedicación exclusiva, tome el tiempo que tome. Si fracasa, Insulza, la OEA y los tres países involucrados serán perdedores. Si el conflicto se extiende demasiado, Insulza deberá renunciar a su opción presidencial en Chile. Pero si logra salir airoso y se alcanza una solución duradera y permanente antes de en Chile se definan las candidaturas presidenciales, entonces Insulza habrá contribuido a la paz regional y, de paso, tendrá una inmejorable plataforma para sus aspiraciones presidenciales en Chile.