Las vacaciones de Michelle

Patricio Navia

La Tercera, Enero 20, 2008

 

La duración de las vacaciones que tome la Presidenta Bachelet y el tipo de actividades que en ellas realice entregarán muchas luces sobre las prioridades y el estilo de gobierno en 2008.

 

Uno de los problemas de liderazgo de Bachelet es su poca disponibilidad a permitir que los ministros se ‘empoderen.’ Ese problema parece explicar el sentido del último cambio de gabinete. La llegada de Pérez Yoma indica que Bachelet cedió a la presión DC y nombró a un titular de Interior que ha tenido osadía para defender sus posiciones aún a costa de enemistarse con La Moneda.

 

Las frases favoritas de los gobiernos sintetizan sus objetivos políticos pero, inconscientemente, también desnudan sus debilidades. Bachelet reiteradamente habla de empoderar a la gente y a sus ministros. Pero así como los santiaguinos tuvieron participación nula en el diseño e implementación del Transantiago, los ministros han tenido poco espacio para ejercer poder. El nombramiento de Pérez Yoma entusiasmó a muchos concertacionistas precisamente porque él lleva el empoderamiento en la sangre.

 

Pero es ilusorio suponer que la llegada de Pérez Yoma automáticamente solucionará los problemas. Las dificultades anteriores han tenido más que ver con La Moneda que con la voluntad de los ministros. Los que buscaron empoderarse fueron removidos del gabinete. Por eso, Pérez Yoma necesita por un lado ganarse la confianza de Bachelet y por otro demostrar que puede gobernar sin tener que consultarla cotidianamente. Por su personalidad, resulta difícil imaginar a Pérez Yoma reducido a la irrelevante cuota de poder en que terminó su predecesor. Pero tampoco será fácil que Bachelet se acostumbre a un Ministro con poder político propio. Por eso, o Pérez Yoma logra constituirse en el primer ministro que quieren los partidos y se queda así hasta el final o bien se impone la historia y Bachelet coarta su capacidad de mando. En ese caso, deberíamos ver otra crisis de gabinete en torno al 21 de mayo.

 

Felizmente, podremos despejar las dudas mucho antes. Las próximas vacaciones de Bachelet mostrarán por dónde se viene la mano. Si toma vacaciones extensas y se desconecta de la actividad cotidiana, aumentará el poder de Pérez Yoma. Si en cambio prefiere cortas vacaciones, rodeadas de amistades comprometidas con las irreflexivas e inconvenientes promesas de paridad de género y de “nadie se repite el plato”, entonces debiéramos ajustarnos los cinturones y prepararnos para una confrontación entre un Ministro del Interior determinado a ejercer poder y una Presidenta que ha demostrado poca disponibilidad para permitir que sus ministros se empoderen. 

 

En Estados Unidos, los presidentes utilizan sus vacaciones para poner temas en la agenda. Al jugar golf con amigos cuidadosamente seleccionados, los presidentes destacan su preocupación con la economía, los problemas internacionales, las dificultades en la bolsa o los debates sobre reformas a la salud o las pensiones.  Al desconectarse de la cotidianeidad de la Casa Blanca, los presidentes buscan dar la señal que sus vacaciones son momentos para reflexionar sobre los grandes temas y para dialogar con expertos sobre los principales desafíos que enfrenta el país.

 

La Casa Blanca aprovecha estratégicamente las oportunidades fotográficas con miembros de su familia extendida, con aliados políticos y con simpatizantes para construir la imagen de un líder intelectualmente curioso, pragmático, capaz de dialogar con las mentes más brillantes e interesado en los problemas reales de la gente. Porque aún de vacaciones siguen siendo la primera autoridad del país, los mandatarios deben saber que sus días alejados del palacio de gobierno son también una inmejorable oportunidad para enviar mensajes políticos y señales sobre su liderazgo.

 

Al preparar sus vacaciones, Bachelet debe entender que estará dando una poderosa señal sobre la viabilidad política de este nuevo intento por conformar un gabinete exitoso que encabeza Pérez Yoma.