Velasquicidio

Patricio Navia

La Tercera, enero 9, 2007

 

El gran perdedor en este cambio de gabinete ha sido Andrés Velasco. Si bien la Presidenta lo ratificó en Hacienda, la remoción de los titulares de Obras Públicas, Minería y Economía evidencia la pérdida de poder de la tecnocracia liberal de la Concertación. La entrada de pesos pesados de la DC y del PPD confirma la nueva distribución de poder.

 

Después de haber sumado nuevos aliados en el gabinete en los dos cambios anteriores, Velasco ve su influencia sustancialmente disminuida. Ahora solo cuenta con un leal aliado en Energía y con una frágil alianza con el debilitado Ministro de Presidencia Viera Gallo. Si bien Velasco logró imponerse en la mayoría de las disputas políticas en la primera mitad de gobierno, resulta altamente improbable que ahora ejerza la misma influencia. El nombramiento de Vidal en vocería hace unas semanas ya fue una primera indicación de la recuperación de poder de los políticos tradicionales. Los nombramientos de Pérez Yoma en Interior y especialmente el de Bitar en Obras Públicas y Lavados en Economía restringe sustancialmente la influencia política de Velasco.

 

A diferencia de los titulares de hacienda de gobiernos anteriores, Velasco no milita en ningún partido. Durante el primer año de gobierno logró forjar una fructífera relación de trabajo con Camilo Escalona. Eso le facilitó las relaciones con el Partido Socialista y la influencia política sobre la izquierda en el gobierno. Pero los coletazos del Transantiago, las críticas a la política económica, las tensiones generadas por los conflictos entre Hacienda y el militantemente socialista titular de Trabajo Osvaldo Andrade y el lento andar de la economía—sumado a la sorpresivamente alta inflación—terminaron por debilitar al otrora más poderoso ministro.

 

Ahora, que ha nombrado a Pérez Yoma como Jefe de Gabinete, Bachelet demuestra haber cedido a la presión de la DC. Si Pérez Yoma hubiese sido su candidato privilegiado para Interior, bien lo podría haber nombrado el jueves pasado, cuando renunció Velasco. Pese a haber señalado su intención política al cantar “resistiré”, Bachelet tuvo que dar su brazo a torcer ante la DC y queda en posición de debilidad. Porque las propias máquinas partidistas que hoy se sienten nuevamente en el poder pedían abiertamente la salida de Andrés Velasco, la decisión de Bachelet de mantenerlo inevitablemente deja al titular de Hacienda en una frágil posición hacia adelante.

 

Si Velasco entiende el mensaje y rápidamente negocia una tregua—es más, una alianza estratégica—con Pérez Yoma, el nuevo hombre fuerte, entonces el titular de Hacienda podrá transformar este revés en oportunidad. Ya que los Ministros de Hacienda pueden brillar más cuando existe manejo político claro y hábil en La Moneda, Velasco puede ver a un aliado en un Pérez Yoma que también necesita formar alianzas para ser exitoso y lograr superar las desconfianzas de Bachelet. Pero si en cambio intenta desconocer que fue el gran perdedor con este cambio de gabinete, Andrés Velasco terminará arrinconado y aislado en un nuevo gabinete donde los políticos de peso han reemplazado a los tecnócratas.