Se busca un DC para La Moneda

Patricio Navia

La Tercera, enero 6, 2008

 

Ahora que perdió a su segundo Ministro del Interior DC, Bachelet debiera considerar formas alternativas de tender puentes hacia el partido concertacionista que ella siente menos cercano. Toda vez que el vocero Francisco Vidal se ha convertido en el jefe de gabinete de facto, encontrar un DC que acepte ir a Interior resulta una misión imposible.  

 

Bachelet siempre ha tenido problemas para relacionarse y construir alianzas con la DC. Durante la campaña, privilegió una relación institucional con la directiva de Adolfo Zaldívar. En su primer gabinete nombró ministros de las distintas sensibilidades DC. Después de las protestas estudiantiles, nombró a Belisario Velasco—cercano al ex Presidente Frei—en Interior precisamente para evitar tomar partido en la disputa entre las facciones de Soledad Alvear y Zaldívar.

 

Ante la renuncia de Belisario Velasco, Bachelet pareció preferir pagar el costo de no nombrar a un nuevo jefe de gabinete DC que arriesgar una nueva equivocación. Ya que el PDC está profundamente dividido, resultaba difícil encontrar un militante que sea capaz de establecer puentes de diálogo con todos los barones de la falange. Pero al aceptar la renuncia de Velasco sin nombrar a un reemplazante, Bachelet permitió que el vacío de poder fuera rápidamente ocupado por Vidal. Porque el ministro PPD ya había sido jefe de gabinete con Lagos y ya que se ha esmerado por convertirse en el más bacheletista de todos, será difícil que un nuevo titular de Interior pueda disputarle exitosamente el poder.

 

Por eso, mientras más se demore en nombrar a un DC al equipo político, más difícil será encontrar a alguien dispuesto a ocupar un puesto cuyo poder político será meramente simbólico. Si Bachelet opta por nombrar a un hombre fuerte de la DC—como Edmundo Pérez Yoma o Jaime Ravinet—el enfrentamiento con Vidal por espacios de poder e influencia será inevitable y sangriento. Si en cambio nombra a un DC sin aspiraciones de poder, las tensiones con la directiva del partido que no se verá adecuadamente representado se incrementarán. Peor aún, mientras más tiempo pase la DC fuera del gabinete político, más difícil le resultará a Bachelet mantener la unidad de la Concertación.

 

Además, ahora que realizó el ajuste de Intendentes, Bachelet difícilmente encontrará a un DC que acepte asumir el Ministerio del Interior atado de manos y sin suficiente poder. Pero a menos que incorpore a la DC de lleno al equipo político, Bachelet difícilmente podrá gobernar. Mientras más tiempo espere, más difícil será su predicamento. 

 

Toda vez que voluntariamente se ha puesto contra la espada y la pared en un juego donde a cada segundo se restringen todavía más sus opciones, Bachelet se encuentra buscando desesperadamente a un DC que pueda tender puentes hacia el partido, tenga la habilidad para disputarle espacios de poder a Vidal en La Moneda (sin derramamiento de sangre) y posea la confianza de las distintas facciones de un partido que cada vez se siente menos representado en el gobierno de Bachelet.