Desayuno en Nueva York

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 26, 2007

 

Las visitas de nuestros presidentes a la ONU no despiertan mucho interés. Porque Chile se ha convertido en un país exitoso y estable, ser el alumno aplicado de la región no llama la atención. Aunque eso tiene su lado bueno, incluso los mateos de la clase necesitan innovar.

 

En un desayuno organizado por el Consejo de las Americas, la Presidenta Bachelet leyó en un correcto inglés un discurso destacando las fortalezas de nuestra economía y la solidez de nuestra democracia. Con su espontánea simpatía, Bachelet bromeó mientras delineaba los sólidos fundamentos del modelo. La audiencia, compuesta de representantes de empresas que tienen intereses económicos en Chile y miembros de la delegación, asentía satisfecha. Pero así como nadie mostraba preocupación por declaraciones que pudiera dar Bachelet, tampoco nadie esperaba anuncios de iniciativas que sorprendieran a los alegan que Chile hace rato que se quedó dormido en los laureles.

 

En la sección de preguntas, Bachelet mostró sus principales fortalezas pero también dejó en evidencia sus debilidades. Al hablar de las pensiones de trabajadores independientes, como los feriantes, Bachelet tradujo mal la palabra feria (dijo fairy en vez de fair). Inmediatamente se corrigió, bromeando que esperaba que su reforma a las pensiones no terminara siendo un cuento de hadas (fairy tale). Con eso, se terminó de ganar a los oyentes menos entusiastas. Aunque subrayó las prioridades de libre comercio y crecimiento económico, al responder a las inquietudes del público, Bachelet también dejó ver su poca convicción en el modelo de libre mercado de su gobierno. Al criticar las pensiones por ser insuficientes, Bachelet señaló que el sistema actual discrimina contra las mujeres (que contribuyen menos, se jubilan antes y viven más, por lo que el menor dinero acumulado se distribuye en más años). Pese a que el sistema es de capitalización individual—salvo para las pensiones asistenciales mínimas—Bachelet insistió en que su reforma introduciría un componente de equidad (aunque no lo explicitó).  

 

Si bien la presidenta dejó entrever críticas en su defensa del modelo chileno, su discurso reflejó lo mejor y peor de su administración. Aunque ella estado siempre del lado de la corrección del modelo, las políticas que ha adoptado han ido en pos de profundizarlo y hacerlo más incluyente. Pero mientras Bachelet no se decida en qué dirección empujar, Chile seguirá siendo un país que ha hecho bien las cosas, pero que cada día tiene más temor a innovar.