Alvear e Insulza al frente

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 16, 2007

 

Ahora que el ex presidente Lagos ha insinuado sus intenciones de buscar un nuevo periodo, Soledad Alvear y José Miguel Insulza deben decidir entre desafiarlo o postergar, una vez más, sus propias aspiraciones.

 

Aunque su histórica lealtad con Lagos los pudiera inducir a ceder el paso, no debieran frenar sus legítimas intenciones. En democracia, el pueblo soberano decide quiénes tienen el mejor derecho a ser candidato. Aún si Lagos aventaja en las encuestas, lo que importa son las preferencias cuando se inician las campañas. Además, sería un error para la Concertación suponer que la mejor forma de mantenerse en el poder es prescindiendo de la competencia.

 

Tanto Insulza como Alvear debieran discutir temas de futuro. El mensaje de Lagos será el retorno al paraíso perdido. Alvear e Insulza pueden enriquecer el debate proponiendo soluciones innovadoras a desafíos que Lagos no supo o no alcanzó a abordar. Hoy, Lagos actúa como si tuviera el mejor derecho y sus aliados intentarán imponer una sensación de inevitabilidad. Pero Lagos no es invulnerable. Cerca de cumplir 70 años, ya ha tenido problemas de salud. Insulza, con 64 recién cumplidos y Alvear (cumple 57 mañana lunes) representan un cambio generacional. Si bien Insulza defendió a Pinochet (lo que le resta puntos con la izquierda y le suma con la derecha) y Alvear parece carecer de control en la DC, sus debilidades son inferiores a los complejos desafíos que enfrentará un Lagos obligado a defender los errores de su sexenio.

 

Después de 20 años en La Moneda, la Concertación tiene más hambre de poder que ideas, más acomodamiento que urgencia por cambiar. Aunque la alegría llegó, el electorado está ahora cada vez más frustrado. Si se dedican a proponer innovaciones y reformas, Alvear e Insulza podrán volver a asociar a la Concertación con el futuro. Si en cambio siguen con una estrategia de evasiones y declaraciones inverosímiles, fomentarán más la percepción de que la Concertación es sinónimo de estancamiento y pasado. 

 

Para ser exitosos en desafiar a Lagos, Insulza y Alvear deben sincerar sus intenciones. Si bien resulta contraproducente para la Concertación que se desate la campaña tan pronto, no tiene sentido ocultar las aspiraciones. Ambos quieren la candidatura. Ellos mismos lo han dicho en privado. Aunque se valore su respeto a Bachelet, el silencio cómplice que han mantenido daña aún más a La Moneda. Bastaría con anunciar sus aspiraciones y luego establecer una fecha de inicio de campaña (municipales de 2008.) Es más difícil para Bachelet lidiar con los rumores que ambos alimentan y que sus aliados propagan que asumir la existencia de dos futuros aspirantes. Mejor aún, Bachelet así podrá debilitar la, cada día más imponente, sombra de Lagos.

 

Lagos fue el primero en mover pieza para la próxima candidatura presidencial de la Concertación. A menos que reaccionen pronto, con señales claras, precisas pero no excesivas, Alvear e Insulza tendrán que resignarse a ver como su ex jefe les arrebata la nominación presidencial oficialista.