Mapu-Martínez Recargado

Patricio Navia

La Tercera, agosto 26, 2007

 

Aunque ambos aspiran a la candidatura presidencial de la Concertación, José Miguel Insulza y Soledad Alvear tienen incentivos para cooperar durante los próximos meses. Ambos representan lo más conspicuo de la trenza política del MAPU-Martínez. Su futuro depende de que Lagos no aspire a repetirse el plato. Por eso, ambos optimizarán sus chances si en los próximos meses actúan más como aliados que como rivales.

 

De todos los políticos que se iniciaron en el mítico MAPU, Insulza es el más talentoso y exitoso. Frei lo nombró subsecretario de relaciones exteriores en 1994. Para 1999, Insulza ya era el ministro más poderoso. Se hizo cargo del arresto de Pinochet y de la elección presidencial de 1999. Lo hizo tan bien que Lagos lo nombró Ministro del Interior. Aunque fue presidenciable, la popularidad de Bachelet y sus propias cavilaciones lo frenaron. Su elección a la OEA fue un buen premio de consuelo. La comodidad de ese pomposo puesto bien pudiera disuadirlo otra vez. Pero su visita a Chile evidencia su interés. Es la mejor carta del PS.

 

Por años, Alvear ha sido una de las políticas mejor evaluadas. Después de Sernam, Justicia y Cancillería, intentó ser candidata presidencial. El sabotaje de sus adversarios en la DC y la enorme popularidad de Bachelet la obligaron a renunciar antes de las primarias de 2005. Como senadora y presidenta de la DC, Alvear ha vuelto a enfrentar las divisiones al interior de su indisciplinado partido. Las encuestas le siguen dando buenas opciones. Mejor aún, le ayuda la percepción de que el próximo presidente debe ser alguien moderado y capaz de construir consensos. Pero el ser mujer y haber fallado en su primer intento por cautivar al electorado despiertan dudas sobre sus opciones.

 

Como ambos aspiran a lo mismo, sería obvio que se miraran con recelo. Además, uno es el abanderado del PS y la otra es la mejor carta del PDC. Pero a Insulza y Alvear los une la cercanía con la principal alianza transversal que ha tenido la Concertación. El llamado Mapu-Martínez ha sido el puente informal entre los sectores más poderosos del PS y del PDC que dieron sustento a los primeros tres gobiernos concertacionistas. Formado por PS católicos y por DC cercanos al esposo de Alvear, el Mapu-Martínez unió al centro y a la izquierda concertacionista. Con su promesa de que nadie se repetía el plato, Bachelet trajo caras nuevas. Pero los problemas de gestión obligaron a Bachelet a recurrir al Mapu-Martínez en su segundo cambio de gabinete al nombrar a Viera-Gallo y a algunos asesores en el segundo piso.

 

Ya que la vida útil de este gobierno, como alguna advirtiera la propia Bachelet, llegará a su fin cuando se inicie la contienda municipal de 2008, el Mapu-Martínez debe pensar en la mejor forma de mantener y aumentar su poder después de las presidenciales de 2009. Si bien el Presidente Lagos los incorporó en su gobierno, la posibilidad de llegar a La Moneda con un triunfo de Alvear o Insulza es mucho más seductora. La cercanía histórica entre Gutemberg Martínez, el esposo de Alvear y hombre fuerteDC, e Insulza nunca fue más conveniente. Si Insulza y Alvear logran un acuerdo tácito para potenciarse mutuamente, debilitarán las opciones presidenciables del indeciso Lagos. De subir Insulza o Alvear en las encuestas, Lagos probablemente ceda con gusto la opción presidencial. Si colaboran, Insulza y Alvear pueden subir juntos.

 

Al hablar de futuro y poner el tema del recambio en la agenda, ambos podrán inducir constructivamente a Lagos a declinar su opción. Mejor aún, en el proceso, no dañarán las chances de la Concertación de retener el poder. Es verdad que, al final, sólo uno podrá ser el candidato. Pero en tanto ambos se potencien mutuamente, las opciones de Lagos disminuirán, se debilitará la amenaza de un quiebre en la Concertación y aumentará la posibilidad que el Mapu-Martínez se asiente en La Moneda con más poder que en los cuatro gobiernos concertacionistas anteriores.