Lagos o Insulza: Duelo inevitable

Patricio Navia

La Tercera, julio 22, 2007

 

El Partido Socialista se encuentra en una encrucijada. Debe decidir su candidato presidencial entre Ricardo Lagos y José Miguel Insulza. Las disputas por el liderazgo interno del PS y las evaluaciones sobre qué tanto más se puede debilitar el gobierno de Bachelet complejizan todavía más la decisión.

 

Todos los partidos legítimamente aspiran alcanzar y mantener el poder. Después de ser socio minoritario de la Concertación con Aylwin y Frei, el PS casi llegó a La Moneda con Lagos. Pero el primer presidente socialista desde Allende terminó siendo más PPD que PS. Con Bachelet, el PS entró a La Moneda por la puerta ancha. Pero la primera presidenta de Chile gobernó con un discurso más de izquierda que Lagos pero con políticas igualmente neoliberales (con rostro humano) que sus predecesores. El PS no logró que el timón del país girara a la izquierda. Los errores no forzados del gobierno de Bachelet, coronados con el Transantiago, la han debilitado en extremo. Nadie se atreve a implementar nuevas políticas públicas por el temor a un nuevo escandaloso fracaso. Para todos los efectos prácticos, este gobierno se terminó.

 

El resto de los partidos concertacionistas—y ciertamente la oposición—ya están preparándose para 2009. Por más leal que quiera ser con Bachelet, el PS no se puede quedar atrás. El socialismo pretende existir, y seguir en el poder, más allá del bicentenario. La presión para barajar cartas presidenciales sigue en aumento.

 

Las opciones son dos: el ex presidente Ricardo Lagos y el ex titular del Interior José Miguel Insulza. Ninguna es perfecta para el PS. Lagos está mejor en las encuestas, pero tendrá 72 años cuando comience el nuevo gobierno y lo suyo difícilmente será un gobierno tan transformador como el primero. Además, Lagos fue mucho menos socialista que lo que las bases del partido esperaban. Los aciertos y errores de su administración hacen difícil que Lagos pueda hablar de futuro sin caer en explicar su legado. Ya que quiere seguir ganando elecciones, el socialismo tampoco puede olvidar la necesaria renovación generacional. Como Lagos es un candidato excepcional, pero dista mucho de ser perfecto, muchos en el PS, partiendo por su indiscutido líder Camilo Escalona, prefieren la alternativa.

 

José Miguel Insulza tiene reconocidas fortalezas, pero también tiene problemas. Si bien su nombre despierta adhesión en las encuestas, está por debajo de Lagos y compite con la DC Alvear. Sus diez años como ministro también lo hacen cargar con un legado difícil. Insulza defendió a Pinochet. Pero sus años en La Moneda constituyen garantía de que Insulza, con un discurso moderado y atractivo más allá del socialismo, tiene mucho más de izquierda que Lagos. Para los PS históricos, la condición de católico de Insulza resulta difícil de aceptar. Pero su pasado DC y MAPU le permiten llegar a sectores moderados. Su principal problema, no obstante, radica en que es el Secretario General de la OEA y su periodo termina en 2010. Para ser candidato, tendría que renunciar antes.

 

Como hay elecciones municipales en octubre de 2008, los aspirantes a alcaldes y concejales socialistas querrán hacer campaña junto a figuras nacionales. Si Insulza no se viene a dirigir la campaña municipal de su partido, difícilmente podrá superar a Lagos en las encuestas. Si renuncia a la OEA y se viene, obligará a Lagos a definir sus intenciones. Pero Insulza equivocadamente pareciera estar esperando a que Lagos mueva pieza primero.

 

Lagos tiene la mejor opción de ser candidato. Si Insulza quiere llegar a La Moneda, tiene que empezar a moverse. La estrategia de Escalona parece ser forzar a Insulza a definirse para así inducir la retirada de Lagos. Aunque siga demostrando lealtad con el gobierno, Escalona ya ha empezado a apurar la definición de la próxima carrera presidencial. El PS existió antes de Bachelet y el desafío de Escalona es lograr que siga en el poder más allá del fin de esta administración.