El último cartucho

Patricio Navia

La Tercera, marzo 27, 2007

 

Al realizar su segundo cambio importante de gabinete, Bachelet dispara su último cartucho para salvar su cuatrienio. Y anque no erró el tiro, no es claro que haya apuntado exactamente al corazón de los problemas que afligían a su gobierno. Si este nuevo ajuste no logra ordenar al gabinete, el suyo habrá sido el primer gobierno concertacionista fracasado.

 

En el esperado cambio anunciado ayer, Bachelet demostró pragmatismo al abandonar tanto el dogma de la paridad de género como el veto a las caras repetidas. Además, el nombramiento de Tokman en Energía—y la ratificación de Poniachik en Minería—permitió la consolidación de Andrés Velasco a la cabeza de las políticas económicas. El ingreso de Cortázar también evidencia la victoria de aquellos que quieren trabajar con (no contra) el sector privado para darle a la capital un sistema de transportes digno.

 

Pero la Presidenta parece no estar plenamente consciente de que en este cambio se juega el éxito de su segundo, y más importante, año de gobierno.  Sus principales problemas han sido políticos y ayer dio señales de querer solucionar uno de los dos principales. El reemplazo de Veloso por Viera-Gallo debiera mejorar las relaciones con el legislativo. Pero el ex senador deberá evitar repetir la amarga experiencia de Andrés Zaldívar en el primer gabinete. Viera-Gallo también tiene más práctica en el legislativo que en La Moneda. En tanto sea capaz de demostrar habilidades ejecutivas—el nombramiento del Contralor será su primer desafío—el nuevo titular de SegPres podrá corregir el déficit de manejo político del gobierno. A la vez, Viera-Gallo tendrá que trabajar arduamente para ganarse el apoyo de su propio partido. Hace dos años, el PS votó contra su intento de re-elección senatorial. Si no logra negociar con los barones socialistas, Viera-Gallo será incapaz de restablecer las buenas relaciones del gobierno con los partidos de la Concertación.

 

La decisión de Bachelet de mantener a Lagos Weber garantiza que se mantendrán los problemas a la hora de lidiar con el legado del gobierno anterior. Porque el vocero comparte lealtades con Bachelet y Lagos Escobar, este gobierno seguirá incapacitado para separar aguas de su predecesor. Bachelet espera que su hábil y dinámico titular de Transportes solucione problemas, pero Cortázar no trepidará en asignar responsabilidades al gobierno anterior. Pronto resurgirán las viejas tensiones entre Cortázar y el laguismo, y Lagos Weber se verá en la imposible tarea de conciliar sus lealtades cruzadas.

 

Adicionalmente, el ingreso de Viera Gallo, uno de los hombres más simbólicos del MAPU, también relanza la carrera presidencial de 2009. Mientras en vocería se mantiene el hijo del ex Presidente Lagos, en Presidencia ingresa el mejor amigo de José Miguel Insulza. Además de inducir a la formación de dos tendencias alineadas en torno a los presidenciables PS-PPD, la ausencia de un alvearista en La Moneda tensionará aún más la relación con el PDC. Ninguno de los nuevos ministros tiene llegada presta con las facciones que hoy pelean por el poder en la DC. Ya que la llegada de Viera-Gallo debiera limitar aún más el rol de Belisario Velasco a cuestiones de seguridad, la DC se sentirá marginada del círculo de poder. Viera-Gallo tendrá que ser capaz de construir puentes y dar garantías a todos.

 

Bachelet no hizo una cirugía tan profunda como ameritaba la situación. Ahora, la suerte de su gobierno está en manos de la habilidad que pueda demostrar Viera-Gallo para darle un sustento político a este gabinete donde Andrés Velasco y su cuadrilla de hábiles técnicos consolidan poder. Bachelet disparó su último cartucho.