Ambivalencia frente a la Concertación

Patricio Navia

La Tercera, marzo 12, 2007

 

Al conmemorar su primer año en el poder, la Presidenta Bachelet enumeró realizaciones para ocultar la necesaria autocrítica sobre la equivocada concepción de hacer política de su gobierno. Si bien la participación ciudadana es importante, la capacidad de liderar a los partidos de la coalición y negociar con la oposición determina el éxito o fracaso de un gobierno. Porque Bachelet no ha sabido complementar su cercanía con la gente con una igual sintonía con los partidos propios y de la oposición, el suyo ha sido un gobierno con mejores intenciones que resultados.

 

Bachelet ha tenido una relación ambivalente hacia los partidos. Durante la campaña intentó alejarse del conglomerado oficial y privilegiar diálogos con la ciudadanía. Después, la candidata recurrió a los partidos para asegurar la victoria en segunda vuelta. Una vez electa, los ignoró al nombrar el gabinete. Pero cuando se encontró con problemas en las primeras semanas, convocó a un cónclave de la Concertación. La crisis estudiantil llevó a Bachelet a potenciar su liderazgo personal, como mujer comprensiva y preocupada de los problemas de la gente. En su primer cambio de gabinete, Bachelet volvió a ignorar a los partidos. Pero cuando hubo que votar para el Consejo de Seguridad de la ONU, la Presidenta cedió ante las presiones de la DC. Frente al caso de corrupción en Chiledeportes, Bachelet irritó al PPD cuando se reunió con el senador disidente Fernando Flores. Durante su primer año, Bachelet se alejó de los partidos cuando se sintió segura y buscó refugio en ellos en los momentos difíciles.

 

En su discurso de ayer, Bachelet volvió a subrayar la importancia de la Concertación, convocando a los partidos a trabajar juntos. Aunque también evidencia que la Presidenta se siente débil, este nuevo llamado—de concretarse—le permitirá al gobierno aprovechar la mayoría concertacionista en el Congreso para avanzar su agenda legislativa. Pero el llamado de Bachelet debe ir más allá. Algunos temas sensibles (como el nombramiento del Contralor, cuestión que ya lleva 8 meses de atraso) requieren también de una negociación con la Alianza. Bachelet debe demostrar capacidad de liderar a los partidos de la Concertación y negociar con la oposición. Si para ello se precisa un cambio de gabinete, en buena hora. Pero la Presidenta no logrará entrar por la puerta grande de la historia si en su segundo año en el poder mantiene la misma ambivalencia en su relación con los partidos políticos de la Concertación y de la oposición.