Becas: transparencia en nombres y resultados

Patricio Navia

La Tercera, marzo 1, 2007

 

La decisión de transparentar los nombres de todos los beneficiarios de becas Presidente de la República constituye un paso en la dirección correcta. Pero se necesitan pasos más firmes y decididos para lograr que esta beca logre su objetivo de financiar estudios en el exterior en base a la meritocracia y privilegiando la igualdad de oportunidades, independientemente del color político del aspirante.

 

Se espera que hoy la ministra de Mideplan, Clarisa Hardy, informe los nombres de todos los beneficiarios de la beca Presidente de la República desde que esta se creó en dictadura en 1981 (se debiera también informar sobre los beneficiarios de las becas que discrecionalmente otorgó ODEPLAN entre 1974 y 1981). La decisión de transparentar esa información subraya los esfuerzos que ha realizado Hardy desde su llegada a MIDEPLAN por introducir más transparencia y meritocracia. Porque el primer informe público sobre los beneficiarios de beca se realizó recién en 2004 (pero incluyó información sólo desde 1998), este paso constituye una señal sin precedentes a favor de mayor transparencia. Pero hubiera sido mejor dar este paso antes del escándalo.

 

Falta, en todo caso, por transparentar el desempeño de los becarios. Un número no trivial de ellos faltó al doble compromiso de terminar sus estudios y volver a trabajar al país. Es responsabilidad del gobierno entregar al Consejo de Defensa del Estado los datos sobre los becarios que no cumplen sus compromisos.

 

Cuando recibe la información, el CDE busca por vía legal que los becarios devuelvan el dinero. Pero en múltiples ocasiones, los gobiernos anteriores faltaron a su obligación de informar al CDE, por lo que aquellos que se quedaron fuera del país o no terminaron sus estudios no devolvieron el dinero. A fines del gobierno de Lagos, MIDEPLAN comenzó a enviar la información al CDE. El conocido caso del hijo del presidente del PPD Sergio Bitar, que al verse cuestionado por haber estudiado un MBA (que no son financiados por las becas) y no regresar al país devolvió el dinero, fue resultado de una iniciativa del CDE. Otros becarios que tampoco completaron sus estudios doctorales—como ocurre con varios parientes o personeros que obtuvieron becas—también debieron haber sido derivados al CDE. Pero la AGCI primero y MIDEPLAN hasta hace poco, optaron por no exigir el cumplimiento de las obligaciones de los becarios.

 

La decisión de introducir revisión ciega de currículum promueve la transparencia (aunque resulta inconcebible que la página de becas de MIDEPLAN todavía pida currículo con foto para la postulación). Pero ya que este es el cuarto gobierno de la Concertación, los funcionarios de confianza no se pueden lavar las manos por los errores, omisiones y equivocadas prácticas de los gobiernos anteriores.

 

En aras de la transparencia y el mérito, el gobierno debiera también hacer público el grado de cumplimiento con los requisitos que demostraron los beneficiarios de la beca Presidente de la República. Y en caso de existir, asumir las responsabilidades por no demandar reparaciones a aquellos becarios que no cumplieron con sus compromisos.