La edad del ex presidente

Patricio Navia

La Tercera, febrero 20, 2007

 

La cirugía a la que fue sometido el ex Presidente Ricardo Lagos Escobar puso en el tapete uno de los temas más incómodos en la Concertación, la edad del ex mandatario. A menos que dentro de la misma Concertación haya un debate abierto sobre el tema, la edad de Lagos se convertirá en una inmejorable arma para el candidato de la Alianza en la campaña de 2009.

 

Nacido el 2 de marzo de 1938, Lagos Escobar está próximo a cumplir 69 años. De buscar la candidatura presidencial, sería el segundo candidato de más edad en los últimos 50 años, superado sólo por Alessandri Rodríguez en 1970 (74 años cumplidos el 19 de mayo de 1970). De volver a la Moneda, Lagos Escobar asumiría el poder con 72 años recién cumplidos. Sería el presidente de más edad desde que Ibáñez del Campo en su segundo periodo iniciado en 1952.

 

Los partidarios de Lagos se apuran en señalar que Aylwin Azócar tenía la misma edad cuando fue candidato. Aylwin cumplió 71 años el 26 de noviembre de 1989 y dejó el poder poco después de cumplir 75 años. Pero la llegada de Aylwin al poder correspondió a un momento político muy distinto del que tendremos en 2009. Después de 16 años de dictadura, la necesidad de un líder que pudiera liderar un reencuentro de los chilenos en democracia le facilitó el ascenso al poder. En 2009, Chile estará más preocupado de construir el futuro que de recuperar valores históricos. La cercanía del bicentenario nos obligará a pensar mucho más en el mañana que en el ayer.

 

Irónicamente, el propio Lagos puso el tema del bicentenario en la agenda. Visionariamente, Lagos nos convocó a soñar con el Chile de 2010. Entendiendo que el éxito de los presidentes se mide tanto por sus obras como por los sueños que logran instalar en el imaginario nacional, Lagos siempre nos llamó a pensar en el país que queríamos construir. Pero el Lagos de 2009 no podrá solo convocarnos a soñar. También tendrá que explicar por qué quiere repetirse el plato y será blanco de críticas por los errores cometidos en su notable primer gobierno.

 

Peor aún, después de 20 años de Concertación, la tentación de caer en el “nosotros o el caos” será difícil de resistir. Si Lagos opta por ser candidato—y hoy es la mejor carta de la Concertación—resultará más difícil hablar de futuro que de pasado. En tanto la Alianza logre un candidato único y demuestre capacidad para gobernar, bastará con una mezcla adecuada de propuestas de futuro y críticas al longevo mandato concertacionista para llegar a La Moneda. Lamentablemente, hoy por hoy, los líderes de RN y la UDI están mas preocupados de las disputas internas y del legado autoritario que de construir una alternativa creíble e incluyente de gobierno para Chile.

 

La cirugía del ex presidente Lagos nos ha recordado la edad del mandatario. Si bien sus fortalezas son evidentes (y las encuestas dan fe de ello), la Concertación debe asumir que la edad de Lagos se convertirá en tema de campaña. Sólo así podrá minimizar los costos que implique tener al candidato presidencial de más edad desde el retorno de la democracia.