El revólver se dispara solo

Patricio Navia

La Tercera, enero 18, 2007

 

En la medida que avanza la investigación sobre el escándalo en Chiledeportes, los voceros de los gobiernos de Lagos y Bachelet han optado por la estrategia de alegar que, en este caso, el revólver de la corrupción se disparó solo.

 

Citando un oficio formal de Contraloría, el ex ministro vocero Francisco Vidal arguyó ante la Cámara de Diputados que Chideportes “se manda sola”. Similar argumento fue también utilizado por el ex ministro Puccio y por el actual vocero Lagos Weber.

 

Ya que el Director de Chiledeportes tiene rango de sub-secretario en el Ministerio Secretaría General de Gobierno, Lagos Weber actúa tanto de vocero como de responsable político. Pero al invocar la resolución de Contraloría, Lagos Weber carga el peso del escándalo a la Presidenta Bachelet. En vez de blindar a Bachelet, su ministro la deja más vulnerable.  Nadie discute que los escándalos en Chiledeportes son responsabilidad política de Macarena Carvallo en el gobierno anterior y de Catalina Depassier ahora. Pero como ya no hay ministro de por medio, Lagos Escobar y Bachelet quedan primeros en la fila cuando el hilo no se corte por lo más delgado.

Las sospechas recaen sobre Lagos Escobar porque los hechos investigados ocurrieron durante su periodo y porque en último término fue él quien nombró a Juan Michel en Chiledeportes de la región metropolitana.

 

Algunos han intentado defenderlo argumentando que el entonces presidente del PDC, Adolfo Zaldívar, presionó a Lagos para que realizara el nombramiento. Mala idea. Se supone que una de las fortalezas de Lagos es haber sabido resistir a las presiones. Si supo resistir a la de George W. Bush para apoyar la guerra en Irak, ¿no fue capaz de hacerlo frente al presidente de la DC?

Si Lagos conocía las dudas sobre la probidad de Michel, con mayor razón debió haber resistido la presión. Si las ignoraba y no sospechaba nada, entonces su responsabilidad política consiste en haberse equivocado al confiar en el operador DC. Todos los líderes pueden cometer ese tipo de equivocaciones, pero un buen líder no huye de la responsabilidad política de ellas.

 

Ya que tanto Lagos como Bachelet gozan de enorme aprobación popular y parecen inmunes a sospechas de corrupción, la estrategia oficialista parece buscar convertir a los mandatarios en cortafuegos.

 

Si bien, a primera vista, parece una estrategia impecable, la decisión de arriesgar el capital político de Lagos y Bachelet al convertirlos en únicos responsables de la responsabilidad política es demasiado osada. En la práctica, la idea permitirá a la oposición, cuando se produzcan condenas por corrupción, argumentar que solo el presidente Lagos es el responsable político que facilitó el acceso de delincuentes a los fondos de Chiledeportes.