El Jefe Guido

Patricio Navia

La Tercera, enero 14, 2007

 

Ya que en política el que con hierro mata con hierro muere, las sospechas que ha despertado la forma en que se hizo pública la condición médica del Guido Girardi se explican en buena parte por el estilo de hacer política del controvertido Senador.

 

Si bien el tumor que tiene Girardi pareciera ser benigno, es comprensible la preocupación de los suyos por su salud. Pero muchos de sus detractores han cuestionado los motivos que tuvo Girardi para hacer esta revelación de la forma y en el momento que lo hizo. Aludiendo a los problemas legales que lo apremian y su caída en popularidad en las encuestas, sus detractores sugieren que Girardi transparentó su condición médica como una forma de ganarse las simpatías de la gente.

 

Por cierto, muchas voces moderadas han subrayado que, ya que con la salud no se juega, es injusto atribuirle intencionalidad a la revelación hecha por Girardi. Nadie debiera suponer intenciones ocultas en lo que, en abstracto, es una encomiable señal de transparencia. De hecho, lo que hizo Girardi es algo que todos los políticos en Chile debieran hacer. La condición médica de los personajes públicos es también cuestión pública. En Estados Unidos, por ejemplo, los datos más relevantes del chequeo médico anual del Presidente son de dominio público. Muchos parlamentarios transparentan la información más relevante respecto a su salud. Los electores y la opinión pública tienen derecho a saber los males y enfermedades que aquejan a las autoridades y también las de aquellos que aspiran ser electos.

 

¿Por qué entonces la revelación de Girardi inmediatamente generó sospechas? Los escándalos en que se ha visto recientemente involucrado y su baja en popularidad se convirtieron en razones para pensar que el Senador quería sacar provecho político de su condición médica. El hecho que Girardi diera una entrevista para hablar de su situación médica y en ella también discutiera cuestiones abiertamente políticas contribuyó a que sus detractores alegaran utilización política. La acusación de sus detractores se fortaleció porque Girardi mezcló ambas cosas.

 

Ese error de Girardi no es un evento esporádico. Durante su polémica trayectoria, ha demostrado que a menudo confunde los límites entre la valentía y la irresponsabilidad. En el sexenio de Frei, el entonces diputado por Cerro Navia llegó con una urna a La Moneda. Si bien pocos recuerdan los motivos de su denuncia, esa imagen entró a los anales de nuestra historia. Girardi también ha ejercido una poderosa influencia sobre el PPD.  Algunos hechos concretos producen razonables dudas sobre los estándares éticos y de conveniencia política del Senador. Girardi es un jefe político en Santiago Poniente. Cuando buscó un escaño en el senado, Girardi se esmeró para lograr que su homónimo padre—también médico—fuera candidato a diputado en su distrito de la Cámara de Diputados. La esposa de Girardi es concejala en Cerro Navia y la hermana del Senador es la popular alcadesa de la misma comuna. Cuando el pueblo los elige, nadie debe cuestionar la legitimidad de los representantes. Pero si podemos concluir que a Girardi no le parece impresentable tener tantos familiares en puestos de elección popular.

 

Girardi también ejerce una notable influencia en el PPD. El retorno de Sergio Bitar a la presidencia del partido se produjo después de una ‘santa alianza’ entre ambos. La presión que ha ejercido Girardi para promover a la gente de partido leal a su proyecto en los gobiernos de la Concertación ha sido denunciada privada y públicamente. El Jefe Guido ha ejercido una presión mucho más abierta y más agresiva que la que tradicionalmente realizan los líderes partidistas.

 

Porque en su exitosa y polémica carrera política, Girardi ha demostrado repetidamente confundir el límite entre la osadía y la ética con escándalos que van desde utilización de recursos de la Cámara de Diputados para sus campañas políticas en el PPD hasta la oscura intervención en el escándalo Spiniak. Los cuestionamientos que hoy se producen sobre los motivos que pudo haber tenido para transparentar su condición médica de la forma y en el momento que lo hizo son una sopa del propio chocolate de reprensibles prácticas políticas que ha utilizado Girardi durante su vida política.