El candidato

Patricio Navia

La Tercera, enero 7, 2007

 

De los probables presidenciables para 2009, José Miguel Insulza es el que más ha dado que hablar en días recientes. Si es capaz de mantener la vigencia de su candidatura no declarada, el Secretario General de la OEA podrá constituirse en la mejor alternativa oficial al (de otro modo inevitable) intento de re-elección del ex Presidente Lagos.

 

La última encuesta CEP mostró el incuestionable liderazgo de los concertacionistas. Mientras la Alianza debe poner todos sus huevos en una sola canasta, la Concertación tiene una larga lista de presidenciables. De hecho, 8 de los 10 personajes políticos mejor evaluados militan en la coalición de gobierno. Además de la Presidenta Bachelet y los ex presidentes Lagos y Frei, están la ex precandidata presidencial DC Soledad Alvear y los actuales ministros Ricardo Lagos Weber y Alejandro Foxley. El grupo lo completan los ex ministros José Miguel Insulza y Nicolás Eyzaguirre.

 

Ya que estuvo ausente en la medición anterior y porque ocupa un halagador cuarto lugar (detrás de Lagos Escobar, Bachelet y Alvear), Insulza se convirtió en la figura política del momento. El ex ministro del Interior goza de un 54% de evaluación positiva y sólo un 12% de valoración negativa. Su posicionamiento es especialmente promisorio entre los encuestados de centro (11% del total) y los independientes (41%). En ambos grupos ocupa el cuarto lugar en popularidad, y tiene el nivel más bajo de rechazo.

 

Pero Insulza es menos conocido que otros aspirantes presidenciales. Ocupa el octavo lugar entre los personajes políticos más importantes (84% de reconocimiento). Pese a haber sido ministro por 10 años, un 16% declara no conocerlo. Ya que reside en Washington, le resultará más difícil hacerse penetrar ese sector menos interesado y desconocedor de los avatares políticos.

 

Si bien la encuesta no adentra en los motivos que tienen las personas para evaluar positiva o negativamente a los políticos, un análisis de las fortalezas y debilidades de Insulza permite delinear los desafíos que enfrentará si se decide a buscar la candidatura presidencial. Ya que abundaron rumores sobre sus aspiraciones en 2005, Insulza debería indicar tempranamente su disponibilidad y ganas de ser candidato. La dinámica al interior de una Concertación dividida con un liderazgo débil en La Moneda pone trabas a la necesidad de lanzarse a la piscina de los presidenciables. Ningún aspirante oficialista debe parecer más interesado en su propio futuro que en contribuir al éxito del gobierno de Bachelet. Insulza debe señalar sus aspiraciones presidenciales de una forma implícita, que no deje lugar a dudas. Las ocasionales visitas de Insulza a Chile pueden constituirse en proclamaciones veladas. Basta con venir por motivos personales—más que por obligaciones de la OEA—para dejar en claro su hoja de ruta. La mano invisible del mercado político se preocupará de juntar a sus adherentes y comenzar a movilizar el enorme aparato político que implica montar una campaña presidencial exitosa.

 

Naturalmente, las posibilidades de Insulza para conseguir la nominación presidencial dependen de lo que haga el presidenciable favorito, el ex Presidente Lagos. Pero en tanto Insulza logre acercarse en los sondeos, aumentaran los incentivos para que Lagos abdique a su favor. Si Lagos se abstiene de competir, Insulza enfrentará a Alvear por la nominación concertacionista. Pero si sube lo suficiente para inducir a Lagos a abstenerse, lo más probable es que también supere a la abanderada del PDC.

 

En la visita que realizará a Chile esta semana, lo que diga Insulza será tan importante como los silencios que guarde. Las señales que envíe serán cuidadosamente analizadas por simpatizantes y detractores. A dos años de que empiecen a definirse, Insulza posee la singular ventaja de manejar los tiempos para decidir, a través de sus visitas a Chile, cuándo volver a poner en la agenda el tema de la próxima elección presidencial.