Inmunidad femenina

Patricio Navia

La Tercera, enero 5, 2007

 

Los resultados de la última encuesta CEP revelan la profunda distancia de la clase política con la realidad cotidiana la gente. Mientras el liderazgo de la Alianza y la Concertación se mantienen enfrascados en acusaciones mutuas de corrupción, la gente premia la cercanía y honestidad de la Presidenta. Pero a menos que sea capaz de corregir sus debilidades, Bachelet corre el riesgo de ser una víctima más de esta guerra civil en una clase política más preocupada de espacios de poder que de poner el estado al servicio de las personas.

 

En general, la encuesta CEP mostró más continuidad que cambio. Los personajes políticos mejor evaluados son los mismos de siempre (mucho más en la Concertación que en la Alianza), la gente percibe negativamente a los partidos políticos, pero muestra un saludable optimismo respecto al futuro económico. Hay muchos más chilenos  identificados con la Concertación que con la Alianza. Las prioridades respecto a los principales problemas que debe abordar el gobierno se mantienen estables.

 

Esa continuidad en los resultados ha permitido que la mejora en el nivel de aprobación de Bachelet se convierta en la gran noticia. Pero ya que la encuesta anterior fue levantada justo después de las pasadas protestas estudiantiles, la subida en la aprobación de Bachelet era predecible. Además, otras encuestas ya habían mostrado una similar mejora en los niveles de aprobación.

 

Igual, Bachelet debe sentirse satisfecha con los resultados de esta encuesta. La mujer que ganó la elección presidencial hace un año todavía goza del cariño de la gente. Entonces, su triunfo se debió a que, siendo concertacionista, fue capaz de representar el cambio. Bachelet ganó porque fue capaz de derrotar a Lavín en el ring de los políticos no tradicionales que se dedican a los problemas reales de la gente.  Porque una mayoría de los chilenos aún valora su cercanía y honestidad, Bachelet es inmune a los escándalos de corrupción.

 

Pero la presidenta no se debe dejar engañar por los aduladores. Demasiados chilenos la perciben como débil. Es más, al momento de evaluar la destreza y habilidad de su gobierno, los números son también preocupantes. Bachelet corre el riesgo de convertirse en una presidenta querida, pero no respetada. Peor aún, la primera mujer en llegar a La Moneda puede terminar siendo una presidenta que da confianza pero es incapaz de producir resultados. La gente puede aprobar su gestión, pero puede resultar difícil identificar sus logros concretos.  

 

Si bien las debilidades de Bachelet tienen efectos de largo plazo, la Alianza y la Concertación tienen problemas más inmediatos. La Alianza definitivamente no encuentra rumbo. Sus líderes son impopulares, su estrategia es ampliamente rechazada. A este ritmo, su única forma de llegar al poder será a través de la autodestrucción de la Concertación. Incomprensiblemente, la coalición de gobierno parece querer ayudar. La Concertación está más preocupada de sus conflictos internos que de buscar combinar su antiguamente celebrada capacidad de dar gobernabilidad con los incuestionables atributos de cercanía y confianza de su Presidenta.  Es cierto que Bachelet no ha sabido poner orden en las filas oficialistas. Es más, es posible que—con los resultados de esta encuesta—el grupo cercano a Bachelet busque distanciarla aún más de los partidos oficialistas. Pero la estrategia de lavinizar a Bachelet, y aprovecharse de esta inmunidad femenina para distanciarla de la Concertación, terminará por socavar la principal fortaleza de la coalición oficial, su capacidad de garantizar gobernabilidad.

 

Indudablemente, la principal ganadora de esta encuesta es la Presidenta Bachelet. Si hace un año logró utilizar su simpatía para llegar a La Moneda, hoy esa misma cercanía con la gente explica sus altos niveles de aprobación. Pero así como en enero de 2006 existía la duda sobre su capacidad para convertirse en líder de la Concertación, la encuesta CEP también siembra dudas sobre su capacidad y habilidad para liderar exitosamente al país en lo que resta de su cuatrienio.