Lagos Weber y la reserva moral

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 1, 2006

 

Cuando las instituciones funcionan, el país no necesita reservas morales. Si bien Chile debiese estar agradecido y orgulloso del legado de sus tres últimos presidentes democráticamente electos, los hijos de los ex presidentes no son las personas más indicadas para recordarlo públicamente.

 

El Ministro Secretario General de Gobierno de Bachelet, Ricardo Lagos W. señaló que los ex presidentes Aylwin, Frei y Lagos Escobar constituían “reservas morales de este país… en términos de probidad, decencia y consecuencia.” Pero ya que el vocero es hijo del ex Presidente Lagos Escobar, la recomendación inevitablemente viene de demasiado cerca. Resulta impresentable salir a defender a un familiar. Cuando el ex presidente Lagos Escobar salió en defensa de su yerno que entonces era el vicepresidente ejecutivo de CORFO (recordemos la tesis de los jarrones robados, en relación al escándalo de Inverlink), merecidamente las críticas no se hicieron esperar. Parece que la tentación a usar la tarima pública para defender a la parentela es una debilidad de familia.

 

Es más, aún si no hubiera relación familiar entre el vocero y el ex Presidente Lagos, resulta inapropiado para el gobierno de Bachelet articular una defensa corporativa de todos los gobiernos de la Concertación. Por cierto, los gobiernos de Aylwin, Frei y Lagos tuvieron más aciertos que errores. Después de sus periodos en La Moneda, el país estaba mejor que cuando asumieron el poder. Pero los gobiernos—aún aquellos exitosos—cometen errores. Porque nadie debiera estar por sobre la ley, cuando se sugiere que alguien es reserva moral implícitamente se infringe el principio de igualdad ante la ley.

 

Peor aún, la percepción generalizada de la población es que los ex presidentes Aylwin y Lagos—mucho más que Frei, que sigue activo en el Senado—si son motivo de orgullo nacional (en tanto no se involucren en política cotidiana). Es incuestionable la relevancia histórica que poseen Aylwin, que lideró exitosamente la transición a la democracia, y Lagos (que demostró que un socialista puede liderar un gobierno exitoso y salir del poder de pie, con la aprobación y el cariño de la gente). Pero no le corresponde al vocero de un gobierno concertacionista arrogarse atribuciones de historiador y juez de ética para declararlos ‘reserva moral de la patria’. Pudiendo aceptar que dicha aseveración proviniese de un historiador, resulta desmedido que lo haga uno de los miembros más conspicuos de la familia concertacionista.   

 

Al intentar defender el legado de los ex presidentes concertacionistas de las críticas y excesivas acusaciones de la Alianza (todavía incapaz de aceptar que perdió la elección presidencial de 1999), Lagos Weber terminó haciéndole un flaco favor a los tres ex presidentes y profundizó las dudas sobre la capacidad de Bachelet para armar un equipo de ministros capaces de acometer exitosamente sus tareas. Porque resulta imposible que el hijo del ex presidente ejerza creíblemente como vocero al momento de opinar sobre el legado del gobierno anterior, Bachelet debiera decidirse entre cambiar vocero o simplemente no permitirle referirse al gobierno anterior encabezado por su padre.