El nominado

Patricio Navia

La Tercera, octubre 23, 2006

 

Porque la corrupción es el mayor riesgo que enfrenta un gobierno que lleva tanto tiempo en el poder, el próximo Contralor debe ser una persona proba, autónoma y capaz de velar valientemente por los intereses de los contribuyentes. Una de nuestras fortalezas han sido los bajos niveles de corrupción que han existido en el Estado. Pero cuando la misma coalición se prepara a cumplir 20 años en La Moneda, la tentación de meter las manos aumenta. La Contraloría debe constituirse en un organismo fuerte, ágil, moderno y capaz de velar por la probidad en el sector público.

 

El Senado debiera evaluar el nombre propuesto por la Presidenta Bachelet en sus méritos. Los únicos dos criterios que se debieran emplear para votar a favor o en contra de Pablo Ruiz-Tagle son su probidad y su capacidad para modernizar la Contraloría. Lamentablemente, algunos senadores de la Alianza han planteado equivocados argumentos para oponerse a Ruiz-Tagle: desde sus supuestas simpatías por la Concertación hasta el hecho de no ser funcionario de Contraloría.

 

Las simpatías del Contralor no importan. Importa qué tan bien desempeñará su cargo. Es ridículo pretender que los contralores no tengan posturas políticas o siempre sean de oposición. Si se nombra a un contralor cercano a la Alianza, ¿debiera renunciar si la Derecha gana en 2009? Es fundamental que el Contralor sea capaz de defender la probidad de los organismos de estado, sea quien sea ocupe La Moneda.

 

Algunos creen que sería mejor escoger entre candidatos internos de Contraloría. Ese argumento tampoco se sostiene. Nadie pensaría que una empresa sólo debiera buscar al próximo gerente sólo entre candidatos internos. La Contraloría necesita modernizarse, agilizarse, actualizarse y ciertamente ser más transparente. Resulta más difícil modernizarse cuando los liderazgos sólo se renuevan internamente. Peor aún, los candidatos internos tienen la misma tentación a caer en la complacencia y resistir la transparencia que aflige a una coalición de gobierno que lleva muchos años en el poder. 

 

El Senado debiera celebrar audiencias públicas con Ruiz-Tagle. Sería conveniente que el nominado explicite sus planes para modernizar la Contraloría y garantizar la probidad. Más aún, sería importante conocer su visión sobre el rol que deje ejercer la Contraloría en el nuevo Chile. Los Senadores tendrían también ocasión de despejar las dudas sobre su probidad y sobre el procedimiento utilizado para nombrarlo. Así, el Senado podría votar en conciencia sobre la idoneidad del nominado. Porque la corrupción es un riesgo permanente, porque la Concertación lleva tanto tiempo en el poder y porque la Contraloría precisa modernizarse, los senadores debieran votar en conciencia, después de audiencias públicas, sobre el nombre propuesto por la Presidenta Bachelet.