Firmeza

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 12, 2006

 

En esta nueva cita con el presidente argentino, la Presidenta Bachelet debiera entender que, cuando se trata de relaciones estratégicas, los asuntos bilaterales no son una cuestión personal. Bachelet ya erró al creer que su buena relación personal con la pareja presidencial de Néstor Kirchner y la senadora Cristina Fernández facilitaría la solución de problemas entre Chile y Argentina. Si hoy combina su cordial sonrisa con la serena firmeza que ha demostrado en Chile en días recientes, Bachelet dará señales que ha tomado el control, de manera firme y decidida, de la defensa de los intereses de Chile en el mundo.

 

En campaña, Bachelet no ocultó sus intenciones de desarrollar una cercana relación con Kirchner. Al invitar a la Senadora Kirchner a su abortado primer cierre de campaña, Bachelet dejó claro dónde pensaba poner sus fichas en el complicado escenario político regional. Ya electa, Bachelet primero visitó Argentina. Su intención de construir una relación más cercana con el vecino país a partir de lo que ella percibía como una inmejorable relación personal con los Kirchners dejó en claro tanto las buenas intenciones como la inexperiencia política de Bachelet.

 

En los meses siguientes, Bachelet llegó a expresar “decepción” por la forma en que el gobierno argentino manejó el problema del gas. Porque pensó que Kirchner privilegiaría la relación bilateral por sobre sus propios intereses políticos, Bachelet comprensiblemente se sintió decepcionada. Pero la mandataria recibió una inmejorable lección sobre la tensión entre diplomacia, política y amistades personales.

 

Hoy, Bachelet tiene una inmejorable oportunidad para demostrar que aprendió la lección. La relación con Argentina—no con el gobierno de Kirchner—es y seguirá siendo estratégica para Chile. Porque en las alianzas estratégicas no hay nada personal, tampoco caben las decepciones.  Nuestro desarrollo futuro irá más lento si Argentina se estanca. Pero las relaciones se construyen con hechos concretos, no con buenas intenciones.

 

Por eso, Bachelet acierta en acotar este encuentro con Kirchner a una iniciativa tangible, el tren trasandino. Porque las relaciones bilaterales inevitablemente cubren muchos temas, mientras más avancemos donde sea posible hacerlo, más compleja e institucional será la agenda con Argentina. Por eso, para ganar puntos en casa e incrementar su reputación internacional, Bachelet debe demostrar en Mendoza que lo sonriente no quita lo firme ni lo valiente. La Presidenta debe hablar con mucha más cercanía y amabilidad, pero con la firmeza que utilizaba Lagos cuando salía al mundo como Presidente de Chile.